A falta de un estudio pormenorizado, intentaremos trazar, a través de estas líneas, tan sólo unos apuntes que ayuden a conocer de manera muy global el ambiente y las figuras más destacadas del panorama artístico de Reinosa y su comarca. En cualquier caso, trataremos de aquellos pintores que tienen una trayectoria consolidada en el campo de las artes plásticas a nivel regional, haciendo mayor hincapié en los pintores finiseculares, por considerar que forman parte ya de la historia de nuestra pintura, circunstancia por la cual hemos sido más generosos, aun a sabiendas de que muchos de ellos sólo tuvieron notoriedad en el panorama artístico local. Punto de partida obligada son, por tanto, los años finales del s. XIX, centrándonos a continuación en el siglo XX, inmediatamente después de que la enorme figura de Casimiro Sainz, ya apagada su vida, ejerciera sobre prácticamente todos ellos una influencia incuestionable y aún perceptible hoy día. En esta línea y más con el fin de que sirva de hilo conductor que con intención clasificadora, surgen de forma natural tres grandes grupos convencionales no porque existan en la pintura campurriana.
Miguel Rodríguez-Cantón Saiz, Iratxe Rodríguez-Cantón Gutiérrez
La profundidad de su mirada custodia todo un archivo ilustrativo de Campoo. Con 73 años en sus canas, ya en su mocedad, sintió la inquietud cultural. Nada impidió a sus diestras manos plasmar la belleza campurriana en alienadas letras y prosaicos lienzos. Con Reinosa en su corazón, enclavada con la pluma y el pincel, supo conjugar edición de revistas gloriosas —entre ellas, Fontibre— con su paso por la alcaldía de Reinosa y sus colaboraciones en Alerta.
Con este discurso comienza una entrevista escrita en el Diario Alerta. Es tan acertada su descripción, que no puedo más que transcribir sus palabras, para definiros al hombre al que hoy, a sus 89 años de edad, honramos con estas líneas.
Ramón nació un veinticinco de octubre de mil novecientos diecinueve, le enseñaron a leer entre las Hijas de la Caridad (Las monjas) y los Hermanos Menesianos (Los frailes), muy pronto se destacó un gran lector, sobre todo en temas dedicados a la historia de Reinosa. Más tarde, durante su época de Bachiller, sería aleccionado por uno de los estandartes de la prosa cántabra, Gerardo Diego. Todo esto le llevó a iniciarse en el arte de la escritura y, ya a los dieciséis años se le concedió el primer premio al tema, "Historia y Monografía de Reinosa y comarca de Campoo", el certamen, que fue organizado por La Biblioteca Pública Municipal de Reinosa, tuvo una gran acogida en sus días.
La otra orilla
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 12/2008
Publicación: Isi Raider (Isidro Miñón García)
Descripción: 110 p. 21x15 cm
Encuadernación: rúst.
Imprime: Gráficas Guardo 98, S.L.
Enrique Serrano Cañadas (Dpto. de Geografía. Universidad de Valladolid)
LA MONTAÑA MEDIA ATLÁNTICA EN CAMPOO
La sucesión de cordales y cumbres de las sierras de Valdecebollas, Híjar y el Cordel -las montañas de Campoo- constituyen un medio de montaña con un paisaje propio, derivado de un relieve sobresaliente (volumen, desnivel y altitud) que posibilita una organización en pisos o bandas altitudinales.
La fundación de esta institución asistencial, con algunas matizaciones y salvando la distancia cronológica, pudo tener un principio similar al que tuvieron los hospitales medievales ubicados en las rutas de peregrinación para acogida de caminantes. Reinosa ocupaba un punto intermedio en una vía de comunicación con gran afluencia de transeúntes ya a partir del siglo XVI, quienes sin duda, plantarían un serio problema social para una población de escasa densidad demográfica. Esta situación se verá agravada al representar además el centro geográfico de una comarca con un equilibrio económico ligado a las labores del campo y, por tanto, sujeta a diversos avatares (climáticos, sequías, pestes...) que al menor contratiempo colocaban a sus habitantes al borde de la ruina y les obligaba recurrir a la caridad.
Para afrontar el tema del "fenómeno foramontano" vamos a comenzar por lo que denominaremos punto de partida.
HACIA TIERRAS SEGURAS
La expansión musulmana en los albores del siglo VIII se realizó de manera rápida por la Península Ibérica hundiendo en la miseria a la repulida sociedad visigoda, A partir de este hecho histórico, cada investigador ha extraído sus propias conclusiones tras bucear en los escasos y partidistas documentos que de esta época se conservan.
Colaboradores: Nacho Zubelzu, Margarita Rodríguez, Ana Álvarez, Lucía Zubelzu, Pedro Díaz, Amanda Villanueva, Amelia Ahumada, Gabriel Argumosa, Casa de Cultura Sánchez Díaz y Museo Etnográfico El Pajar Proaño.
La historia de la pila bautismal, en general, tiene muy viejos antecedentes. Ya en las religiones paganas el agua, condición necesaria para la vida, formaba parte imprescindible en los ritos de purificación de los fieles antes de entrar en el recinto sagrado. El cristianismo recogió esta antiquísima tradición y la incorporó a su liturgia en los ritos bautismales. HANI, en su libro sobre "El simbolismo del templo cristiano", 1972, nos dice: "En el simbolismo tradicional, toda pila bautismal representa el Océano primordial, las "Aguas" del Génesis sobre las que se cernía el Espíritu de Dios para obrar la creación. Y por referencia a esas aguas es por lo que el bautismo o la pila bautismal poseen el poder de obrar una regeneración, una re-creación".
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