Cuando uno conoce a Julián Santamaría le resulta abrumador el bombardeo constante de datos, citas, enumeración de amistades, críticas, reseñas y alabanzas que se suceden en un automatismo frenético como incontestable carta de presentación sobre su obra. Son tantas y tan relevantes las personas de las que habla, que al final acaba pareciendo normal que te cuente, por ejemplo, que una vez coincidió con Julio Cortázar en una fiesta y que éste le felicitó por el diseño de uno de sus carteles que, por supuesto, conocía. Así, como si nada.
El fracaso relativo de la cartilla de racionamiento, impuesta desde 1939 hasta 1952 para garantizar el suministro básico de alimentos a las familias sin el habitual y obligado recurso al estraperlo, para cubrir las necesidades cotidianas, está detrás de la creación en España de los economatos. Nacieron como una imposición del Gobierno a las empresas, que debían facilitar los locales, pagar los gastos y llevar la administración y gestión de su funcionamiento diario. Estos establecimientos, sin ánimo de lucro y sin aportación económica por parte de los trabajadores, tenían como fin conseguir para la economía familiar, las mejores condiciones posibles de calidad, peso y precio de los productos de consumo más usuales y necesarios.
La mejora de las comunicaciones trajo la ropa moderna a Campoo
La Merindad de Campoo tuvo históricamente una indumentaria tradicional muy equilibrada para las diferentes labores y épocas del año. La ropa solía ser heredada de padres a hijos y los desgastes y las reposiciones de prendas se realizaban en casa, principalmente con lana y lino.
La transformación de estos materiales en fibra textil era un proceso familiar de las largas noches de hila, y su transformación en lienzos y el abatanado de los paños era contratado a los tejedores. Este sistema tradicional se fue extinguiendo con la entrada del siglo XX por la introducción de la nuevas tendencias en el vestir, con la llegada de telas, sedas y paños elaborados industrialmente en manufacturas que acercaban el producto a su consumidores hasta la puerta de su casa con un coste que empezaba a ser asequible para su economía.
No es habitual en Reinosa, a finales del presente siglo, reparar en la actividad ganadera del municipio. De una parte, porque el número de propietarios de ganado es tan escaso, -seis en total- que representan un porcentaje mínimo, y desdeñable en cualquier estadística, en relación con los habitantes dedicados al resto de actividades productivas. Por eso, tanto el visitante como el residente sólo podrán observar algunas decenas de vacas y caballos en sus paseos por la ciudad y únicamente si se desplazan a ciertas zonas de las afueras.
El hombre, consciente de su poquedad, y antes de la introducción del cristianismo, veía en los fenómenos naturales la expresión de sus castigos, de sus bonanzas, y de su ansia de trascendencia. El viento, la lluvia, la sequía, la tormenta eran sus deidades; sus iconos, los árboles, el agua, el fuego. Con el cambio de cultura que supuso la adopción del cristianismo la creencia cifrarla ya en el monoteísmo, puso su fe y su esperanza ante sus limitaciones en la imagen de la Virgen María, dando lugar a que surgieran numerosas devociones, siendo Cantabria un lugar donde este culto se extendió rápidamente. A ello contribuyó la difusión de los milagros y prodigios divulgados y cantados por poetas y juglares en el terreno civil, y por las órdenes mendicantes en el terreno religioso.
El primer dato que nos orientó hacia el hallazgo fue el topónimo "El Conventón" con que la tradición señalaba el sitio del yacimiento. Sólo por el nombre, el lugar estuvo siempre envuelto en misterio y cubierto de fantásticas ruinas" (Robles 1985, 202). "Los niños de Camesa y Rebolledo en nuestras escapadas a Mataporquera siempre aligerábamos el paso cerca de aquella loma... (Robles 1997).
Envuelta en la bruma de la leyenda y en la intriga enigmática de la historia estuvo siempre para los habitantes de la zona el lugar donde se localizan los vestigios arqueológicos del yacimiento de Camesa-Rebolledo, pero fueron necesarios otros acicates para que los trabajos arqueológicos se desencadenaran. Las aportaciones bibliográficas del desaparecido José María Robles constituyen las más certeras aproximaciones tanto a los orígenes de la empresa arqueológica desarrollada en el lugar en los años ochenta del siglo XX, como a la identidad del enclave.
Colaboradores: Nacho Zubelzu, Margarita Rodríguez, Ana Álvarez, Lucía Zubelzu, Pedro Díaz, Amanda Villanueva, Amelia Ahumada, Gabriel Argumosa, Casa de Cultura Sánchez Díaz y Museo Etnográfico El Pajar Proaño.
El pasado día trece de marzo se han cumplido 25 años de la muerte de José Calderón Escalada el Duende de Campoo. Con este motivo CUADERNOS DE CAMPOO quiere realizar una pequeña aproximación al personaje y a su obra a la espera de poder conmemorar el centenario de su nacimiento en 1.999 con un estudio más profundo y diversificado. Los datos más relevantes de su vida los recogió el propio José Calderón en unos apuntes biográficos que se ofrecen a continuación.
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