ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa)
La Galería
Número 0. Septiembre 2011
EDITA: ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa), COORDINACIÓN: ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa), Blanca Carbonell, Gráficas Merlan REDACCIÓN: Blanca Carbonell, Mariaje Sainz-Maza COLABORACIONES: Alberto Gallo, Casa de la Cultura "Sanchez Díaz", Nacho Zubelzu, Pilar Lorenzo PORTADA: Alberto Gallo
ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa)
La Galería
Número 4. Diciembre 2012
EDITA: ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa), COORDINACIÓN: ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa), Legado Comunicación S.C. REDACCIÓN: Adrián Alonso, Benhur Valdés, Blanca Carbonell COLABORACIONES: Casa de la Cultura "Sanchez Díaz", Ernesto Sardina, Ivelyse Aguilar, La Casa de Fresno, Teodoro Pastor PORTADA: "Tatuaje", Jose Espurz. Óleo y lienzo. 2012
En uno de mis viajes a Reinosa, paseando por la acera enfrente de los jardines de Cupido, llamó mi atención un rótulo nuevo que dedicaba la calle de "Sanjurjo" a "Gerardo Diego".
Cuadernos de Campoo
Época II. Año V. Número 11. Abril 2012 (ver / descargar pdf)
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz
LOS ORÍGENES DE LA CASA DE CULTURA: EL ESCRITOR RAMÓN SÁNCHEZ DÍAZ
El 2 de octubre de 1954 se inauguró en Reinosa la Casa de Cultura "Sánchez Díaz" siendo el primer centro cultural español que llevó el nombre de Casa de Cultura y que se estableció en la casa que Ramón Sánchez Díaz había construido en Reinosa en los primeros años del siglo XX, donada al efecto por la familia del escritor a la Diputación Provincial de Santander. Sánchez Díaz, nacido en 1869 en Reinosa, fue hasta los años 30 del siglo pasado muy conocido como escritor.
El desarrollo de Reinosa fue lento, con altos y bajos, con variaciones notables, según las causas que originaban su crecimiento. Si encabezar una Merindad fue consecuencia de un primer despegue en el que influyó una mayor actividad de la agricultura y la ganadería de la comarca, le siguió el asentamiento de sus ferias y mercados y, posteriormente, las instalaciones artesanas que abastecían a la Merindad. Ya en el siglo XVIII, el tráfico carretero y la minería de la comarca abrieron nuevas posibilidades a la expansión, como se abrieron también nuevas vías al exterior.
Fotografías de agosto 2017 y alguna más tarde. Obsesión por las líneas geométricas y los espacios cerrados y convergentes.
Dichos: ¡Lástima que no te tarazaras bien los deos, a ver si hacías después las cosas con más aire!.
(1)La catalogación y el estudio del patrimonio etnográfico es, sin duda, una tarea necesaria y fundamental. Especialmente en lo relativo a la cultura inmaterial, ya que debido a su propia esencia, es la más susceptible de perderse (2). Uno de sus capítulos principales es la tradición oral y, dentro de ella, el estudio del Romancero. Su investigación ha sido abordada desde diversas perspectivas y evolución (3). A pesar de que el primer texto romancístico que se conoce en la Península Ibérica hasta el momento data de 1421 (4), habrá que esperar casi dos siglos, con el desarrollo de las disciplinas científicas, para que el estudio del Romancero de tradición oral en la Península sea una realidad irrefutable. Dos siglos más para el comienzo del estudio del Romancero de tradición oral en Cantabria. Y a la segunda década del siglo XX para la recogida de los primeros textos romancísticos en tierras campurrianas.
A mediados del siglo XIX, el norte de la península vive el auge de los balnearios. Varios factores explican este fenómeno.
Los primeros "balnearios de ola" de la costa, que se habían establecido imitando los focos franceses de más renombre (Bayona, Biarritz), vivieron una coyuntura expansionista favorecidos por las revueltas que se desarrollaban en el país vecino y por la aparición del cólera en 1848, lo que desvió hacia nuestro país a numerosos clientes de elevado status social. La reina Isabel II acudía a Ontaneda a tomar las aguas; miembros de la familia real recalaban en nuestra región cada vez con mayor asiduidad, y con ellos una aristocracia y burguesía deseosas de imitar sus hábitos.
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