El año 1910 aparece por vez primera la palabra marza, en un diccionario de la lengua española, que daba dos acepciones de la misma:
a) copla que en la Nochebuena, en el Año Nuevo y en la de los Santos Reyes, van cantando por las casas de las aldeas, por lo común en la corralada, unos cuantos mozos solteros.
b) obsequio de manteca, morcilla, etc., que se da en cada casa a los marzantes para cantar o para rezar.
En los últimos años el yacimiento arqueológico de Julióbriga ha sido el punto de partida de numerosas investigaciones que han visto la luz en diferentes publicaciones. Aprovechando el importante soporte que proporcionan las excavaciones, se han elaborado trabajos tanto de carácter arqueológico como histórico. Muchos de ellos se han documentado en las publicaciones anteriores a 1980, año en el que un equipo de profesores de la Universidad de Cantabria asumió la dirección de las excavaciones y retomó los trabajos de campo abandonados en los primeros años de la década de los sesenta. Con el presente artículo se pretende hacer un recorrido historiográfico por los diferentes hitos de las investigaciones, desde las teorías respecto a la ubicación de Julióbriga hasta las diferentes etapas en las que se desarrollan excavaciones arqueológicas.
COORDINACIÓN: Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA CONSEJO REDACTOR: José Manuel LÓPEZ GUTIÉRREZ, Erme QUINTANAL PIÑERA, Pedro GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Sergio GARCÍA GARCÍA, Pedro Luis GONZÁLEZ GARCÍA, Mónica GONZÁLEZ RODRÍGUEZ , Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA COLABORADORES: Rafael DE ANDRÉS SECO, Ángel GARCIA AGUAYO, Carlos GUTIÉRREZ GARCÍA, José Miguel JORRÍN GUTIÉRREZ, Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA, Erme QUINTANAL PIÑERA PORTADA: Cascada del río Hormigas. Autora: Ángela RUIZ GUTIÉRREZ
La imitación de los mayores, clave de su desarrollo
Toda civilización nace, crece y evoluciona de acuerdo con las costumbres y tradiciones que se desarrollan en ella. Sus pobladores van adaptando sus leyendas y juegos a los cambios que se producen en su contexto geográfico, social y cultural. En este contexto debemos situar los juegos tradicionales que surgen en el medio rural, de costumbres pastoriles y de su relación con las labores agrícolas y ganaderas, Estos juegos se han transmitido oralmente de generación en generación, marcados en un modo cíclico por las horas del día o las estaciones del año. A través de ellos el niño explora, arriesga, imagina, desafía y aprende comportamientos y reglas creando sentido de comunidad, aprendiendo de sí mismo, y de los demás.
El pantano forzó a las familias a buscar una nueva vida fuera de Campoo
A mediados del siglo XIX Ángel de los Ríos y Ríos idea la primera obra de aprovechamiento del caudal de los ríos en Campoo: un proyecto de encauzamiento y riego del río Híjar desde Riaño hasta Reinosa y un segundo proyecto que incluía el Valle del Virga. Todo este proyecto lo fue desarrollando después de haber viajado a Francia donde acudió a especialistas para curar su sordera. Su proyecto fue rechazado, pero quizás hubiera cambiado la forma de vida de los valles con un aprovechamiento más rentable de la tierra y una mejor explotación ganadera. Ese fue el primer germen de lo que luego sería la gran obra de aprovechamiento hidráulico: el pantano del Ebro.
Como buen aficionado a la lingüística, desde que llegué a Reinosa empecé a interesarme por la etimología de este topónimo; pero como ninguna de las etimologías conocidas me convencía, acabé por desarrollar la mía propia, válida no sólo para Reinosa, sino también para Renedo y para una numerosa familia de palabras derivadas de la misma raíz.En este estudio monográfico refutaré primero las opiniones anteriores que han llegado a mi conocimiento y posteriormente trataré de demostrar que mi nueva etimología es, la más convincente de todas las propuestas o, al menos, la que mejor sigue la metodología exigible en toda investigación etimológica que quiera considerarse científica.
Publicado en la revista FONTIBRE, nº 17, Enero de 1958.
Después de la acusadísima despoblación que sufrió el Valle de Campoo por la contribución en sangre que exigieron las interminables guerras imperiales para el mantenimiento del prestigio de España en el mundo entonces conocido, y más todavía, como consecuencia de la gloriosa aventura de América, recientemente descubierta, siguió la prosperidad del siglo XVIII y primera mitad del XIX, con la excepción naturalísima de la Guerra de Independencia que frenó en seco y malogró buena parte de lo conseguido en épocas anteriores.
Comentarios recientes