A diferencia de lo ocurrido en otras regiones norteñas, como Galicia, Asturias o el País Vasco, la primera industria cántabra del vidrio, hace ahora siglo y medio, eligió ubicarse en el interior, y no en la costa. Tan aparentemente anómalo, comportamiento parece haber obedecido, sin embargo, a muy poderosas razones, tanto técnicas como, sobre todo, empresariales. Porque lo cierto es que, ya desde finales del siglo XVIII, y apoyándose en la excelente formación química y mineralógica recibida en el entonces muy novedoso e ilustrado Real Seminario de Vergara, Luis Collantes y Fonegra, oficial de Marina retirado y conocido de Jovellanos (que hubo de visitar su casa reinosana y su colección de minerales en 1797), había descubierto en Las Rozas una mina de lignito de abundancia y calidad al parecer nada despreciables.
Las investigaciones sobre la presencia judía en el Norte de España, la Sefarad de los sefardíes o habitantes judíos de nuestro país nos han aportado muchas informaciones sobre sus costumbres, modos de vida, oficios... Es tarea difícil condensar tantos años de existencia, unidos a tantos avatares, dificultades y fatal destino que les tocó vivir a estos judíos, pero intentaremos recorrer y resumir las etapas más fundamentales.
Hablaremos sobre la llegada de los hebreos a España, cómo vivieron su existencia con las diferentes culturas, religiones e invasiones imperantes, su expulsión tras el Edicto de los Reyes Católicos en 1492, cómo transcurrió la vida de los que se convirtieron al cristianismo de una manera sincera y los que siguieron judaizando en secreto bajo una falsa apariencia cristiana.
Son los llamados ANUSIM, o forzados a abandonar su religión y abrazar la impuesta.
El ambiente político e intelectual de finales del XIX, imbuido en buena medida del pesimismo noventayochista, demandaba insistentemente la construcción de embalses. La respuesta será, en 1902, el Primer Plan Nacional de Obras Hidráulicas, sobre todo una declaración de intenciones pero que permitió conocer con exactitud la situación y planear futuras actuaciones. Un año después, en 1903, Manuel Lorenzo Pardo finaliza sus estudios de ingeniero de caminos. En sus años de estudiante y de joven ingeniero, Lorenzo Pardo se deja calar por las más positivas entre las ideas regeneracionistas, convencido de la importancia que van a tener los ingenieros "en la gran obra de transformación nacional". En buena medida las ideas de Joaquín Costa sirvieron de apoyo teórico a la política hidráulica que llevará a efecto Lorenzo Pardo.
Cuadernos de Campoo
Época II. Año III. Número 7. Octubre 2010
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz
Fotografía de cubierta: Gonzalo Valdeolivas Bartolomé
En la pequeña villa que era Reinosa a últimos del siglo XIX, se dio la circunstancia, con efectos de providencia, de reunirse un grupo de campurrianos, nativos unos y otros residentes, con cierto nivel cultural en artes y letras, principalmente, que sitúa a Reinosa en un destacado puesto dentro de Cantabria, en este terreno, según acertada observación de José María de Cossío en su obra "Rutas Literarias de la Montaña". Muy relacionados con la capital, algunos fueron asiduos colaboradores de la prensa provincial, otros en actividades artísticas y en cuantas obras de carácter cultural se emprendían, llegando varios de ellos a justificar una importante situación a escala nacional.
Reinosa, la hidalga ciudad campurriana, con casonas de fachadas señoriales y dorados blasones, puede enorgullecerse de haber sido cuna de ilustres y esclarecidos varones, que brillaron con luz propia en sus trayectorias profesionales y políticas, como la judicatura, la política o la milicia. Tales como D. Francisco de Güemes y Horcasitas -Primer Conde de Revilla Gigedo- que fue capitán general, Gobernador de Cuba y Virrey de Méjico. Don Manuel Negrete de la Torre -Segundo Conde de Campo Alanje-, también capitán general y hábil diplomático. Don Saturnino Calderón Collantes, hombre de leyes, diplomático y político avezado. Don Darío Diez Vicario -valeroso militar que fue general del Ejército y murió heroicamente en la Guerra de África. Entre otros que podíamos enumerar.
Y Don Fernando Calderón Collantes -Marqués de Reinosa- ilustre jurista y destacado político, a quien nos vamos a referir seguidamente en este artículo.
A mediados del siglo XIX, el norte de la península vive el auge de los balnearios. Varios factores explican este fenómeno.
Los primeros "balnearios de ola" de la costa, que se habían establecido imitando los focos franceses de más renombre (Bayona, Biarritz), vivieron una coyuntura expansionista favorecidos por las revueltas que se desarrollaban en el país vecino y por la aparición del cólera en 1848, lo que desvió hacia nuestro país a numerosos clientes de elevado status social. La reina Isabel II acudía a Ontaneda a tomar las aguas; miembros de la familia real recalaban en nuestra región cada vez con mayor asiduidad, y con ellos una aristocracia y burguesía deseosas de imitar sus hábitos.
Entre los muchos temas musicales que todavía quedan por investigar quizás sean los manuscritos musicales utilizados como cubiertas de encuadernación uno de los más ricos y de los menos estudiados. Su importancia reside, en que son los únicos documentos que nos permiten conocer la penetración y la implantación del canto gregoriano en Cantabria y en Campoo.
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