El Santuario de Montesclaros es, sin duda, uno de los referentes importantes de la historia de Campoo desde la Edad Media. Si seguimos su desarrollo podemos ver cómo todas las épocas y vicisitudes políticas, económicas, culturales y religiosas han quedado reflejadas en el Santuario.
En uno de mis viajes a Reinosa, paseando por la acera enfrente de los jardines de Cupido, llamó mi atención un rótulo nuevo que dedicaba la calle de "Sanjurjo" a "Gerardo Diego".
Este artículo tiene un premeditado carácter de ensayo y una confesable finalidad: la difusión de una teoría apoyada sobre los avances logrados gracias a los sondeos realizados entre 2003 y 2005 por nuestro equipo en el yacimiento de Camesa-Rebolledo. Se nos ha invitado reiteradamente en medios locales a dar a conocer resultados pero nos hemos resistido hasta ahora porque estamos trabajando sobre una hipótesis a verificar.
La insistencia y los compromisos adquiridos motivan este artículo que profundiza en lo sugerido con motivo de la exposición que ya se ofrece en el arqueositio de El Conventón en Camesa-Rebolledo: hay ahora más argumentos para defender que luliobriga estaba en Camesa, que para mantener la atribución de Retortillo.
La siderurgia tradicional tuvo cierta importancia en Cantabria desde muy temprano (Alta Edad Media). El sistema empleado en las ferrerías consistía en cocer el mineral en hornos bajos, usando como combustible carbón vegetal. Al menos desde el siglo XV usaban ya la energía hidráulica para insuflar aire en el horno a través de fuelles y para mover un mazo que servía para golpear la llamada goa o zamarra, es decir, la masa pastosa de hierro que salía del horno tras la cocción; el martilleo servía para compactarla, liberarla de la escoria y darle forma.
Ramón Bohigas Roldán - Manuel Díaz Ruiz - Alfonso García Revuelta
INTRODUCCIÓN
En este artículo se pretende abordar un conjunto de manifestaciones de arte rupestre de tipo esquemático, que han venido apareciendo en el sector geográfico coherente que ocupa el sur de Cantabria y el norte de Burgos, aglutinados en torno a un elemento biogeográfico como es la masa forestal del Monte Hijedo, repartido entre ambas provincias, correspondiendo la parte cántabra a los municipios de Las Rozas de Valdearroyo y Valderredible, más la estación de las Peñas de Sierra, correspondiente a Campoo de Enmedio, mientras la parte burgalesa corresponde al municipio de Alfoz de Santa Gadea.
Hace 100 años la Compañía Saint-Gobain construyó su primera fábrica en España en terrenos de Arija. No era la única industria dedicada al vidrio en la comarca de Campoo pero si quizás la más importante, pues llegó a tener más de 1.000 obreros. La fábrica cerró sus puertas en 1953, alegando que parte de sus instalaciones quedaban bajo las aguas del Pantano del Ebro. En una especie de éxodo masivo sus trabajadores se trasladaron a Avilés, Tarragona, Zaragoza, Madrid. Pero Arija y Campoo siguen siendo el referente cercano de muchas familias que se crearon junto a la fábrica de Cristalería Española.
En menos de 50 años se sucedieron acontecimientos excepcionales: una huelga que duró casi dos meses en 1916, los festejos del XX aniversario en 1926 que precedieron en dos años a la obtención de la municipalidad de Arija en 1928, la guerra civil de 1936, y la construcción del embalse que terminaría por cerrar la fábrica. En este artículo reflejaremos los instantes más significativos de la instalación industrial, dejando para otro posterior los aspectos culturales y sociales.
Comenzaremos delimitando el tema sobre el que va a tratar el presente artículo, ya que el título puede parecer un poco pretencioso. No se trata de estudiar toda la producción que exhiben los edificios de Reinosa de elementos arquitectónicos de hierro, sino de fijarnos en lo más representativo que son las rejas y los balcones. Sin embargo, es necesario enumerar los diferentes trabajos de forja que se hallan distribuidos por la ciudad. De modo general se pueden observar bastantes "verjas" que cierran sobre los muros bajos los jardines de casas y chalés, así como las correspondientes puertas de acceso. Entre los numerosos ejemplos se puede citar el cierre de los jardines del edificio de Hacienda y los existentes a lo largo de la calle Castilla. En ocasiones también hay puertas de hierro aisladas, como la que cierra el antiguo cementerio, en el paseo de San Francisco.
No es éste el lugar para esbozar un estudio exhaustivo de historia local, especialmente si se pretende dar una visión global de todos los aspectos que configuraron la vida de una institución tan determinante como lo fue la Iglesia en los siglos XVI a XVIII en toda la Corona de Castilla, en general, y en la zona campurriana particularmente. Hemos subtitulado estas notas intencionadamente como "apuntes para una interpretación" por considerar que es lo más valioso que podemos ofrecer en estas circunstancias: no se trata de presentar meros datos, o curiosidades sobre una comarca determinada en los siglos del pasado, sino más bien de utilizar los mismos para entender, inductivamente, las realidades generales a partir de las concretas.
A diferencia de lo ocurrido en otras regiones norteñas, como Galicia, Asturias o el País Vasco, la primera industria cántabra del vidrio, hace ahora siglo y medio, eligió ubicarse en el interior, y no en la costa. Tan aparentemente anómalo, comportamiento parece haber obedecido, sin embargo, a muy poderosas razones, tanto técnicas como, sobre todo, empresariales. Porque lo cierto es que, ya desde finales del siglo XVIII, y apoyándose en la excelente formación química y mineralógica recibida en el entonces muy novedoso e ilustrado Real Seminario de Vergara, Luis Collantes y Fonegra, oficial de Marina retirado y conocido de Jovellanos (que hubo de visitar su casa reinosana y su colección de minerales en 1797), había descubierto en Las Rozas una mina de lignito de abundancia y calidad al parecer nada despreciables.
Comentarios recientes