Juan Carlos García Codron - Domingo Fernando Rasilla Álvarez
1.La atmósfera de Campoo, una compleja transición entre dos dominios climáticos
Es un hecho asumido que la Cordillera Cantábrica marca el límite entre dos macrorregiones naturales perfectamente diferenciadas por sus características climáticas, biogeográficas y, consecuentemente, paisajísticas. Hacia el Norte de la misma se encuentran los dominios del clima oceánico, que coinciden con la Región Eurosiberiana o con lo que, desde antiguo, ha recibido la denominación popular de "España Verde" mientras que, hacia el Sur, se extienden los climas y ambientes mediterráneos correspondientes a la "España Parda".
Reinosa se conoce y menciona ya desde la Edad Media como lugar habitado y con personalidad propia, aunque no se debe olvidar que mucho antes en nuestro valle sucedieron acontecimientos importantes para la historia de nuestra región, sin embargo en este artículo sólo se va a hablar de Reinosa como una entidad de población diferenciada de otras, y que como tal se la nombre, y únicamente a través de escritores, comentaristas y personajes ilustres que dejaron páginas escritas donde poder rastrear una imagen o un esbozo de nuestra ciudad, de su paisaje o del carácter de sus gentes.
Como todos sabemos, este año se cumplen cien años del fallecimiento del pintor campurriano Casimiro Sainz y Saiz. Varias instituciones se han unido para conmemorar tal efemérides y, sobre todo, para rescatar del olvido y desconocimiento a tan singular artista cántabro.
En este capítulo de la serie "Toponimia campurriana" trataremos de los topónimos que aluden al relieve o configuración del terreno: montes, valles y llanos.
MONEGRO Y MONTESCLAROS
Empezando por los montes, tenemos en Campoo de Yuso el pueblo de MONEGRO. Su significado es claro: "Monte Negro". Fonéticamente ha seguido una evolución bastante normal: se trata de una apócope, Mont Negro (docum. en 1183) > Monnegro (docum. en 1352) - como en santo > sant > san-, seguida de la simplificación de las dos enes (ya Monegro en el s. XV). La misma reducción fonética se da en Fonte-Negra > Fonegra (Noja). Más evolucionado es Muñegro (microtopónimo del valle de Aras), en que la n doble de Monnegro pasó a pronunciarse ñ (como en annus > año).
Reciben el nombre de neveras aquellos pozos construidos en sierras o montes elevados que sirvieron para almacenar nieve durante los meses invernales para su utilización, preferentemente, en los meses veraniegos.
La nevera de Reinosa
Esta nevera se encontraba instalada en la actual calle Ciudad Jardín. Se cedieron los terrenos de La Nevera para la construcción de casas para empleados de la Sociedad Española de Construcción Naval. En ese montículo, con una altitud de 857 metros, latitud= + 43° 00 '05", longitud= - 4o 08' 14', y acceso por el Camino Real (actuales Avenida Castilla y Avenida del Puente de Carlos III) se conservan la Travesía La Nevera y la calle La Nevera. Esta última termina actualmente en la Plaza de la Libertad, llegando anteriormente hasta la actual Ciudad Jardín. Toda esta zona ha sufrido una fuerte urbanización y no quedan restos visibles de la nevera. Permanece tan sólo en el recuerdo de los más mayores haber visto el pozo y una nevera de farmacia, donde se guardaban los medicamentos preparados por los farmacéuticos, y la práctica de tirarse con el trineo por la ladera del Gurugú hacia la fuente de Sorribero (actual Parque de Cupido).
La apicultura tuvo en tiempos pasados una notable importancia como complemento en la economía rural de subsistencia de Campoo. Repartidos por toda la geografía de la comarca, los colmenares formaban parte del paisaje y de la vida cotidiana, en ellos se colocaban las colmenas, conocidas con el nombre de dujos y hornillos.
El declive, en la segunda mitad del siglo XX, de esta actividad se inició con la emigración de los pueblos a la ciudad con el consiguiente abandono de la economía agraria. Fue la puntilla la aparición .alrededor de 1984, del ácaro de la varroa que diezmó el número de colmenas y aceleró el trasiego de las abejas de las colmenas tradicionales fijistas a las modernas de cuadros móviles, que permiten un mejor control de este parásito, un considerable aumento de la producción y un manejo más racional.
En la actualidad se puede considerar prácticamente desaparecido este tipo de apicultura, pues quedan pocos colmenares en pie y muchos de ellos en claro estado de abandono.
Dos imprentas tuvo Reinosa, fundadas ambas a finales del siglo XIX y de ellas descienden dos de las que actualmente mantienen su actividad; estudiaremos pues por orden de antigüedad la vida y avatares de las mismas, que no son otros que los de la sucesión generacional hasta el presente.
En ellas se han impreso dieciocho de los diecinueve semanarios, hojas y revistas que a través del tiempo se editaron en Reinosa. Pero vayamos por partes y hagamos un poco de historia de la primera, que no por conocida, dejaremos de tratar.
Poco se sabe con exactitud del origen y fundación de Reinosa. Diversa documentación así como los restos arqueológicos encontrados en 1957 en el nº 16 de la calle de La Pelilla confirman la existencia de una aldea a finales del siglo VII o comienzos del siglo VIII.
Por el Becerro de Behetrías se conoce que en el siglo XIV, Reinosa tenía 30 solares, lo que permite hacernos una idea del tamaño de la aldea (en torno a 120 habitantes).
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