A mediados del siglo XIX, el norte de la península vive el auge de los balnearios. Varios factores explican este fenómeno.
Los primeros "balnearios de ola" de la costa, que se habían establecido imitando los focos franceses de más renombre (Bayona, Biarritz), vivieron una coyuntura expansionista favorecidos por las revueltas que se desarrollaban en el país vecino y por la aparición del cólera en 1848, lo que desvió hacia nuestro país a numerosos clientes de elevado status social. La reina Isabel II acudía a Ontaneda a tomar las aguas; miembros de la familia real recalaban en nuestra región cada vez con mayor asiduidad, y con ellos una aristocracia y burguesía deseosas de imitar sus hábitos.
María Paz Delgado Buenaga y Daniel Guerra de Viana
INTRODUCCIÓN
Desde hace varias décadas, la proliferación de estudios relacionados con la vida cotidiana, en sus vertientes económica, social y cultural, han dado un nuevo impulso a las investigaciones históricas. Actualmente son muchas las publicaciones que se centran en los diferentes modos de vida de la Antigüedad, así como películas, videojuegos, etc.
La construcción de la red de ferrocarriles fue una de las gestas económicas del siglo XIX. Símbolo de la Revolución Industrial y paradigma de modernización, supuso un extraordinario esfuerzo colectivo cuyas consecuencias alcanzaron a todos los niveles de la sociedad. Como iniciativa empresarial resultó, en la mayoría de los casos, un ruinoso fracaso, debido a la enorme cuantía de las inversiones y los insuficientes ingresos logrados tras la puesta en explotación. Su aportación al proceso de industrialización también es objeto de controversia, debido a la necesidad, más o menos justificada, de recurrir a inversores, tecnología y suministros extranjeros que no favorecieron el adecuado desarrollo de la industria nacional. La línea férrea que unió la localidad de Alar del Rey con Santander no fue una excepción. La compañía adjudicataria, Compañía del Ferrocarril de Isabel II, tras poner en funcionamiento la totalidad del recorrido en el año 1866, terminó en quiebra, siendo incautada por el Estado y otorgada la concesión posteriormente a otra empresa, la Nueva Compañía del FC de Alar a Santander, para acabar, finalmente, integrándose en RENFE en el año 1941. A pesar de todas estas vicisitudes, la valoración incuestionable es que Reinosa no sería lo que es si el ferrocarril no hubiera llegado a la ciudad.
En la organización territorial de la comarca de Campoo siempre han tenido gran importancia los pasillos de comunicación que en las direcciones Norte - Sur y Este - Oeste han ido implantándose a lo largo de la historia. El primer eje ha concentrado la principal red de comunicación de la Meseta con Santander: la vía romana Pisoraca - Iulobriga - Portus Blendium, el camino real borbónico, el ferrocarril Alar - Santander, la carretera N-611 y la futura autovía de La Meseta. Su estructura está justificada por la existencia del río Besaya y por ser un paso de divisoria que no alcanza en ningún lugar los 1.000 m. de altitud, siendo su trazado compatible con las posibilidades constructivas de las diferentes épocas.
Fotografías de la primavera de 2013. Una chamusquina en marzo, otra en abril y otra en mayo, para seguir la tradición.
Dichos: Cuando nieva en la luna de octubre, siete lunas cubre.
El hombre apasionado por la historia que sentía devoción por Reinosa
Resulta difícil escribir sobre alguien que ha contribuido de tan diversas maneras a la reciente historia de nuestra ciudad y poder recordar, someramente, sus aportaciones a la vida cultural reinosana.
COORDINACIÓN: Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA CONSEJO REDACTOR: José Manuel LÓPEZ GUTIÉRREZ, Beatriz GUTIERRÉZ CANALES, Erme QUINTANAL PIÑERA, Pedro GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA COLABORADORES: Rafael DE ANDRÉS SECO, Ángel GARCIA AGUAYO, Blanca GUTIÉRREZ GARCÍA, José Miguel JORRÍN GUTIÉRREZ, Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA, Erme QUINTANAL PIÑERA PORTADA: Entorno de la Fuente del Obispo. Autora: Ángela RUIZ GUTIÉRREZ
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