Gerardo Diego y Cendoya, nació en Santander en 1896, y a través de su larga vida, murió en Madrid en 1987, ha pasado gran parte de la historia literaria del siglo XX en España. Su obra se mueve entre tendencias opuestas, Gerardo Diego es la representación del poeta puro, del poeta que vive en la búsqueda de la palabra, en la búsqueda del sentimiento, se desliza por la poesía como su Duero por Soria, o como su Manual de espumas, entre la tradición y la vanguardia, es uno de los grandes representantes de la generación del 27, junto a Lorca, Alberti, Salinas, etc...
Oscuras y misteriosas son las razones que de un modo irremediable empujan a un artista a crear, a mostrar a través del ejercicio del arte su relación con el mundo.
Esa entrega, esa visión personal de la realidad o llamada de atención hacia ciertos aspectos de la misma, nos ofrece la posibilidad de pensar en la frágil apariencia de las cosas y las múltiples dimensiones que esconde esa apariencia. La imagen a través de la cual el mundo se presenta ante cada uno nosotros.
Campoo es una comarca que no tuvo una emigración masiva a Indias en época colonial o a América en época contemporánea; y en consecuencia los indianos no levantaron muchas construcciones (1). Sin embargo, los ejemplos de arquitectura indiana en Reinosa constituyen una oportunidad privilegiada de adentrarse en la esencia misma de este fenómeno histórico y artístico. En particular, desde el principio se muestra en esta arquitectura una preocupación social muy acusada por los más desfavorecidos. En general los indianos favorecieron la construcción de escuelas, hospitales, traídas de agua, puentes, pósitos, fábricas, etc., y no sólo construyeron iglesias o sus propias casas.
En el territorio de Campoo, durante los siglos XIV y XV tuvo lugar un importante proceso, que fue el resultado de la formación del Corregimiento de Campoo con sus hermandades y de una red de alianzas nobiliarias, basada en los enlaces matrimoniales. Para explicar este proceso es necesario, en primer lugar, exponer los distintos escenarios en que se desarrollaron los diversos ámbitos competenciales en el territorio campurriano entre los siglos X al XV; en segundo lugar, se atenderá a la forma en que se distribuyeron territorialmente los titulares de esos ámbitos de poder y los conflictos que suscitaron. En tercer lugar, las personas físicas y jurídicas que ejercieron distintas competencias en el territorio produjeron, en última instancia, la individualización de Campoo, así como de los diversos marcos de encuadramiento social (1).
En la documentación más antigua que se conserva correspondiente a los siglos IX y X aparece ya Campoo como un ámbito territorial y poblacional plenamente definido, distinto y apartado de otros ámbitos limítrofes como es el de las Asturias de Santillana, Liébana o Castilla, a través de referencias documentales a "territorium de Campo"; "territorium de Campo Pau"; "urbe Campodii"y otras como "Campo Patenti"(1). Ello supone por tanto que en torno al año mil de nuestra era existía una configuración propia que la misma documentación permitirá conocer en su realidad jurídico administrativa durante los siglos posteriores y que responde a una personalidad de rasgos físicos distintos al resto de la región tanto por su orografía cuanto por su clima, diferenciado del de la zona costera de Cantabria (2).
El pasado día trece de marzo se han cumplido 25 años de la muerte de José Calderón Escalada el Duende de Campoo. Con este motivo CUADERNOS DE CAMPOO quiere realizar una pequeña aproximación al personaje y a su obra a la espera de poder conmemorar el centenario de su nacimiento en 1.999 con un estudio más profundo y diversificado. Los datos más relevantes de su vida los recogió el propio José Calderón en unos apuntes biográficos que se ofrecen a continuación.
Comenzaremos delimitando el tema sobre el que va a tratar el presente artículo, ya que el título puede parecer un poco pretencioso. No se trata de estudiar toda la producción que exhiben los edificios de Reinosa de elementos arquitectónicos de hierro, sino de fijarnos en lo más representativo que son las rejas y los balcones. Sin embargo, es necesario enumerar los diferentes trabajos de forja que se hallan distribuidos por la ciudad. De modo general se pueden observar bastantes "verjas" que cierran sobre los muros bajos los jardines de casas y chalés, así como las correspondientes puertas de acceso. Entre los numerosos ejemplos se puede citar el cierre de los jardines del edificio de Hacienda y los existentes a lo largo de la calle Castilla. En ocasiones también hay puertas de hierro aisladas, como la que cierra el antiguo cementerio, en el paseo de San Francisco.
El provinciano en su rincón es el titulo del cuarto tomo de los "TRABAJOS ESCOGIDOS" de Ramón Sánchez Díaz y el titulo del presente artículo, que trata precisamente de concederle un rincón en nuestra pequeña historia local a este escritor, más conocido entre nosotros por llevar su nombre la Casa de Cultura, que por su amplia obra literaria. La Casa de Cultura "Sánchez Díaz" fue pionera en España como consecuencia de la donación que efectuó la familia Sánchez Díaz de la casa familiar para su sede. Sánchez Díaz es probablemente el mejor escritor reinosano, tanto por la difusión y reconocimiento de su obra entre los intelectuales de su época, como por la amplitud y diversidad de los temas que trató, no limitándose a una visión costumbrista y tradicional, corta de miras y estrecha de conciencia, sino que sintiendo profundamente las grandes cuestiones humanas trato de hacer una obra universal, consciente de los graves problemas que atravesaba el mundo de su época y de España en particular. Se considera y debe considerarse por todos, como un representante de la generación del 98,pues participa de todos los temas, complejos y afanes de esta generación.
El valle de Aguayo, conformado por la suma de las dos antiguas jurisdicciones de las villas de San Miguel y Santa María, ha ofrecido ya alguna evidencia arqueológica y documental del origen medieval de los actuales núcleos de población. La primera noticia procede de un documento del siglo XII en que la reina Urraca cede los "monasterii" de San Lorenzo de Pujayo y de San Miguel de Aguayo. En 1245 una carta firmada por el rey Fernando III de Castilla, recoge la existencia en Aguayo de tal monasterio -iglesia- de "Sancti Michaelis que est situm in villa de Aguayo cum omnibus coloniis suis et omni hereditate" , al renovar un privilegio concedido por su abuelo Alfonso VIII a San Lorenzo de Pujayo, monasterio y alberguería a la cual pertenecía el citado de San Miguel (1).
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