Con este libro se pretende preservar en la memoria la apicultura que practicaban nuestros antepasados en Cantabria, donde hasta no hace mucho tiempo las colmenas y colmenares formaban parte del paisaje rural y de la vida cotidiana, teniendo una notable importancia la producción de cera y miel en la economía de subsistencia de nuestros pueblos.
Un proyecto de recuperación impulsado desde la administración
Hoy en día la sociedad es consciente de que la actividad humana genera impactos sobre el entorno donde se desarrolla. Igualmente, ha comprendido que necesita compatibilizar, en la medida de lo posible, el uso de los recursos naturales con su conservación, para así poder garantizar la disponibilidad de los mismos en el futuro. Cantabria no es ajena a esta tesitura y es por ello que desde distintos sectores de la sociedad, como la Administración Pública, empresas públicas, organizaciones no gubernamentales y sociedad organizada en general, se han impulsado distintos proyectos encaminados a garantizar la conservación de los recursos naturales.
Cuadernos de Campoo
Época II. Año III. Número 5. Enero 2010
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz
Fotografía de cubierta: Fernando Obregón Goyarrola
Este año que está ya iniciando su ocaso, se cumplen cincuenta de la muerte de un notable aviador campurriano, Joaquín Arozamena Postigo que, nacido en Mataporquera cuarenta y un años antes, participaría en uno de los tres extraordinarios raids con que la Aviación Militar paseó con gloria la bandera de España por cuatro continentes y los dos hemisferios, en 1927, volando a los puntos más lejanos de lo que había sido nuestro Imperio: América del Sur, el golfo de Guinea y las islas Filipinas.
Con la finalización del siglo XX no sólo terminó la vigésima centuria de nuestra era sino que, además, certificó lo que se iba produciendo en los últimos años: la desaparición de formas de vida, actividades y oficios en el medio rural de la comarca de Campoo. Es el caso de los herreros: ya no quedan en los pueblos ni en Reinosa. Unos abandonaron la profesión por otra mejor remunerada en la industria; otros se jubilaron y, en todos los casos, principalmente porque a partir de la mecanización del campo y la decantación mayoritaria por la ganadería en todos los municipios, el oficio de herrero se hizo prescindible.
Sin embargo, el herrero a lo largo de la historia ha sido necesario en la vida tradicional de los pueblos porque de él dependía la reparación y la fabricación de herramientas y utensilios para la actividad doméstica y productiva.
El herrero de los pueblos era también cerrajero y herrador: por eso junto a la fragua era frecuente hallar el herradero necesario para calzar con callos (bueyes y vacas) y herraduras (caballos y yeguas) a los animales de labor.
En esta nuestra revista y en su número 15, se publicaba un estudio de Don José Calderón Escalada titulado “Lenguaje popular de la Merindad de Campoo”, hasta entonces inédito. Se trata de lo que él consideró como un estudio preliminar, y así lo hace constar, y que comprendía en el primer capítulo entre la totalidad de la obra que consta, además, de un vocabulario como segundo capítulo; el tercero está dedicado a los toponímicos más usuales y en el cuarto al “Refranero de la Merindad de Campoo”, que fue publicado en el número ocho de esta misma revista.
Colección de trece "visiones" de jóvenes escritores reinosanos. La Edición Literaria ha sido realizada por Daniel Guerra de Viana, que escribe una de las visiones además de Sergio Balbontín, Emma Campos, Jesús Carazo Calderón, Julio Ceballos Rodríguez, María Teresa Fernández García
Durante la guerra civil española, un grupo de niños de Santander y su provincia fueron evacuados a la Unión Soviética. Siete de estos niños pertenecían al municipio de Las Rozas de Valdearroyo. (l) Conocer sus nombres, saber por qué fueron llevados a la URSS; por qué al estallar allí la guerra no fueron enviados a un tercer país en paz; saber si volvieron a España, y saber qué les aportó su estancia en la Unión Soviética y si ellos aportaron algo con su estancia allí, es algo que requiere un amplio trabajo. Lo que aquí se pretende simplemente es citar de forma muy resumida unos breves datos de algunos de esos niños.
Una de las manifestaciones más características de la comarca campurriana, dentro del folclore representado por la música, el canto y el baile, es la figura de la panderetera que, aunque es un personaje presente en toda Cantabria y en la mayor parte del norte de España (se extiende por León, Zamora, Salamanca, hasta el centro de la meseta, según Hoyos Sainz), es sin embargo en Cantabria y Campoo donde adquiere un relieve especial. La panderetera no es simplemente una mujer que toca un instrumento, sino que a su ritmo canta unas coplas que, en muchas ocasiones, ella misma ha compuesto. La figura de la panderetera es una institución que tiene una acusada personalidad dentro del folclore local.
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