Lidio Jesús Fernández (Bolmir, 1945) no ha dejado de estudiar y enseñar desde los cinco años en que empezó a aprender las letras en la escuela de Bolmir.
Alumno de las universidades de Lille y Toulouse, enseña en la Universidad de Orleans y mantiene una amplia actividad Investigadora sobre el cine y la poesía españoles. En el año 1983 fue nombrado titular de Lengua y de Literatura española en la Universidad de París XIII. Investiga en torno a la semiología de Barthes y de Todorov y empieza también sus estudios sobre la obra cinematográfica de directores cántabros. Ha escrito ensayos y libros sobre la pintura de María Blanchard y de Gutiérrez Solana, el habla y la cultura tradicionales en Cantabria y la historia del maquis a través del cine de Camus y Gutiérrez Aragón.
Como lector de Cuadernos de Campoo he echado en falta en los artículos publicados un mayor número de referencias al Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Considero que los fondos de este archivo son una de las mejores fuentes para los estudios de historia local y más en algunos casos, como el de Reinosa, donde el archivo municipal se ha perdido.
Colaboración de artistas locales y establecimientos comerciales como muestra de las posibilidades de unión entre distintos gremios para una promoción beneficiosa para todos, incluidos los espectadores
El ambiente político e intelectual de finales del XIX, imbuido en buena medida del pesimismo noventayochista, demandaba insistentemente la construcción de embalses. La respuesta será, en 1902, el Primer Plan Nacional de Obras Hidráulicas, sobre todo una declaración de intenciones pero que permitió conocer con exactitud la situación y planear futuras actuaciones. Un año después, en 1903, Manuel Lorenzo Pardo finaliza sus estudios de ingeniero de caminos. En sus años de estudiante y de joven ingeniero, Lorenzo Pardo se deja calar por las más positivas entre las ideas regeneracionistas, convencido de la importancia que van a tener los ingenieros "en la gran obra de transformación nacional". En buena medida las ideas de Joaquín Costa sirvieron de apoyo teórico a la política hidráulica que llevará a efecto Lorenzo Pardo.
Tras haber publicado en esta revista mis etimologías de Reinosa y Campoo, inicio ahora una pequeña serie de artículos sobre otros topónimos campurrianos. Como es lógico, no pretendo ser exhaustivo; sólo trataré de aquellos topónimos de los que pueda dar alguna explicación. En algunos casos, la etimología ya es conocida por los especialistas en la materia, pero conviene divulgarla aunque sólo sea para desechar las etimologías erróneas que circulan entre los aficionados; en otros casos, expondré por primera vez mi propia opinión adecuadamente razonada.
En esta entrega me ocuparé de los topónimos que aluden al tipo de poblamiento (como villa, quintana, etc.) y, como caso particular, de los que incluyen el nombre de su posesor o propietario.
El control de los daños de los depredadores se convirtió en un oficio en los montes de Campoo
El alimañero fue una persona de servicio para la comunidad, con una serie de cualidades: temple, valor, constitución física, integrado por entero en la naturaleza, que conoce los recónditos secretos de la sierra y el monte, observador de los movimientos y comportamientos de las alimañas y que tiene la astucia de controlar su población y aniquilarla cuando amenaza superpoblación, para no perjudicar el equilibrio ecológico de la naturaleza.
En un ya lejano septiembre de 1995 aparecíapor primera vez en los quioscos de Reinosauna revista, Cuadernos de Campoo, -novedosa por los temas que trataba y por su rigor histórico- que nació para dar a conocer a los habitantes de la antigua merindad su historia, arte, etnografía y aquellas propuestas que tuvieran relevancia para conocer el patrimonio material e inmaterial de la comarca.
La iniciativa, que tuvo su origen en la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Reinosa, entonces presidida por Javier González Diez, reunió en su consejo de redacción a varios historiadores y estudiosos que dieron forma a la publicación. Se abrió entonces una puerta que dejaba entrar luz y un aire nuevo a nuestra historia común.
El elevado número de figuras jurídicas de protección que tienen todo o parte de su territorio en Campoo, es indicativo de su importancia ornítica. Mayor detalle puede consultarse por ejemplo en González (2002). Haciendo breve historia, el embalse del Ebro fue declarado en 1983 Refugio Nacional de Aves Acuáticas y la caza prohibida. En 1988 fue declarado el Parque Natural de Saja y Besaya, haciendo justicia a una vasta área con frondosos hayedos e indudable interés faunístico.
La Sociedad Española de Ornitología, SEO/BirdLife, actualiza en 1998 un catálogo de Áreas Importantes para las Aves (IBAs), de las que tres afectan al territorio de Campoo y áreas periféricas; así, Sierra Labra y el Cordel sería vital en la protección de especies como abejero europeo, culebrera europea, perdiz pardilla, pico mediano, picamaderos negro y chova piquirroja; Embalse del Ebro para ánade friso y pato colorado (área de muda); y, Hoces del Alto Ebro y el Rudrón para buitre leonado y alimoche.
A lo largo de más de una década nuestro equipo, caracterizado por una especialización en arqueología histórica, ha venido desarrollando diversos proyectos en la comarca de Campoo. A continuación, se muestra una selección de hallazgos de cronología medieval en dicho territorio. Se presentan las estaciones arqueológicas más relevantes y novedosas, así como, algún ejemplo de nueva lectura de vestigios conocidos. Se debe destacar la revisión de labores de investigación decimonónica, como los trabajos de Ángel de los Ríos y Ríos, el Sordo de Proaño, que han permitido re-descubrir valiosos vestigios forjados en los tiempos medievales. Todos los hallazgos expuestos han ocurrido como consecuencia del desarrollo de la arqueología profesional. En la mayoría de los casos dichos trabajos han sido promovidos y financiados por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria.
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 12/2005
Prólogo: María de los Santos García Felguera
Publicación: Cantabria Tradicional, S.L. Ramón Villegas López
Descripción: 277 p. il. col. 29x23 cm
Encuadernación: cartoné
Imprime: Gráficas J. Martínez
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