En mayo de 1990 el entonces obispo de Santander, Don Juan Antonio del Val, comunicaba a sus diocesanos:
"Os anuncio un gran gozo. El próximo día 29 de abril el Papa Juan Pablo II declarará, en Roma, beatos mártires a dos cántabros. Desde que Cantabria es diócesis nunca se dio nada semejante. Desde que Cantabria es diócesis son los primeros cántabros que suben a los altares. Esto es histórico para nosotros" (1).
Una de las manifestaciones más características de la comarca campurriana, dentro del folclore representado por la música, el canto y el baile, es la figura de la panderetera que, aunque es un personaje presente en toda Cantabria y en la mayor parte del norte de España (se extiende por León, Zamora, Salamanca, hasta el centro de la meseta, según Hoyos Sainz), es sin embargo en Cantabria y Campoo donde adquiere un relieve especial. La panderetera no es simplemente una mujer que toca un instrumento, sino que a su ritmo canta unas coplas que, en muchas ocasiones, ella misma ha compuesto. La figura de la panderetera es una institución que tiene una acusada personalidad dentro del folclore local.
Este artículo tiene un premeditado carácter de ensayo y una confesable finalidad: la difusión de una teoría apoyada sobre los avances logrados gracias a los sondeos realizados entre 2003 y 2005 por nuestro equipo en el yacimiento de Camesa-Rebolledo. Se nos ha invitado reiteradamente en medios locales a dar a conocer resultados pero nos hemos resistido hasta ahora porque estamos trabajando sobre una hipótesis a verificar.
La insistencia y los compromisos adquiridos motivan este artículo que profundiza en lo sugerido con motivo de la exposición que ya se ofrece en el arqueositio de El Conventón en Camesa-Rebolledo: hay ahora más argumentos para defender que luliobriga estaba en Camesa, que para mantener la atribución de Retortillo.
La hornera, una construcción vitalen el Campoo de otra época
El pan constituía un elemento básico y primordial en la dieta diaria de los hogares con una economía precaria. Antes de la colonización por los romanos, impulsores del cultivo del cereal, Estrabón narra en sus relatos sobre la tierra de los cántabros que con la harina de bellotas elaboraban tortas de pan.
Medio siglo ha transcurrido desde que, en los más duros años de la posguerra, se finalizaran las obras del embalse del Ebro. El pantano formaba parte de un plan de racionalización del régimen del río que debía beneficiar al regadío riojano y aragonés. Pero los efectos inmediatos en la zona embalsada no podían ser igual de provechosos.
Alrededor de 60 kilómetros de superficie inundada por 600 millones de m3 de agua cubrieron completamente los pueblos de Medianedo, La Magdalena, Quintanilla y Quintanilla de Bustamante y afectaron, en mayor o menor medida, a Las Rozas, Renedo, Villanueva, Llano, Orzales, Arija, Quintanamanil y La Población.
Cuadernos de Campoo
Época II. Año I. Número 1. Agosto 2008
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Javier González Ruiz, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz, Joaquín Gutiérrez Osés, Jesús Allende Valcuende, Daniel Guerra de Viana (Coordinador)
Tras la definitiva caída del Imperio Romano, todas las provincias dominadas por Roma sufren un desbarajuste administrativo y político, que va a provocar con el paso de los siglos, la creación de los actuales estados. La crisis del siglo III d. C., significará para Roma y su "mundo" el advenimiento de una decadencia cultural y socio-política, que difícilmente podían imaginar todos los ciudadanos romanos.
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