Suano es un pueblo de la Hermandad de Campoo de Suso situado a 929 metros sobre el nivel del mar. A los pies del Monte Mezuz, donde existen restos de edificaciones que pudieron ser templo o lugar sagrado dedicado a algún dios desconocido, que dieron nombre al pueblo -Sub Famun- debajo del templo o lugar sagrado, según nos dice D. José Calderón en su libro "Lenguaje popular de la Merindad de Campoo". En la ladera del Monte Rozadío se encuentra la Cueva de los Hornucos, más conocida como la Cueva de Suano, cerca y a la derecha de la antigua vía romana que lleva al Portillo de Somahoz y que une Cantabria con Castilla, cuya calzada tiene tramos perfectamente visibles y bastante bien conservados en la actualidad.
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 12/2005
Prólogo: María de los Santos García Felguera
Publicación: Cantabria Tradicional, S.L. Ramón Villegas López
Descripción: 277 p. il. col. 29x23 cm
Encuadernación: cartoné
Imprime: Gráficas J. Martínez
Oscuras y misteriosas son las razones que de un modo irremediable empujan a un artista a crear, a mostrar a través del ejercicio del arte su relación con el mundo.
Esa entrega, esa visión personal de la realidad o llamada de atención hacia ciertos aspectos de la misma, nos ofrece la posibilidad de pensar en la frágil apariencia de las cosas y las múltiples dimensiones que esconde esa apariencia. La imagen a través de la cual el mundo se presenta ante cada uno nosotros.
De mina de magnesita a piscina ciudadana y lugar de encuentro
De los paseos que realizaban los vecinos de Reinosa, uno de los que gozaba de mayor belleza y encanto natural se encontraba en el vecino pueblo de Fresno del Río: parajes como Monasterio, la Dehesa y sus alrededores o la pradera de Santa Ana, formada por una inmensa alfombra verde, en cuyo alto se encuentra su ermita. En los meses de agosto y septiembre se recogían allí las aromáticas y beneficiosas manzanillas. La tarde finalizaba con una agradable merienda y los jóvenes en el tardío alargaban la estancia para comer las patatas asadas, para lo cual preparaban una hoguera con los palucos de los arbustos y los moñigos secos de la pradera. En el rescoldo de sus brasas se metían las patatas enteras, en muchos casos procedentes de los patatales cercanos, sacadas tras la ‘cata del pie’ para que nadie notara su falta. Una vez asadas, se pelaban y untaban al tiempo de comerlas con la sabrosa mantequilla campurriana.
Cualquiera de nosotros, a la vista de alguno de los testigos mudos que ha dejado la historia, hemos dejado volar nuestra imaginación y hemos hecho de algunos de estos lugares el escenario de no pocas aventuras, centro de encuentros felices, de ensoñación... Este ha debido ser el caso de lo que ha suscitado el imponente Castillo de Argüeso, en Campoo, para muchas generaciones. Pero no cabe duda de que nuestra imaginación se queda corta a la hora de recrear todo el conjunto de vivencias que esas solemnes piedras han visto y oído durante siglos.
Aún es posible observar, en el paisaje que nos rodea, las huellas de una historia pasada: las construcciones erigidas por nuestros antepasados. De todas estas edificaciones que han llegado hasta nuestros días, con mayor o menor fortuna, cabe destacar las torres y casas-torre medievales, testigos mudos de antiguos avatares, que mantienen en pie sus muros desafiando la fuerza de los elementos y la mano destructiva del hombre. En la Merindad de Campoo se conservan numerosas torres medievales, casas-torre y algún castillo.
La ciudad, desde sus comienzos, ha sido un espacio con funciones muy diferenciadas y específicas, desde las administrativas o estratégicas, que implican el control de un territorio amplio, hasta las religiosas o culturales. Pero si hay una función presente en todas las ciudades de manera extensa, esa es la comercial. El espacio urbano ofrece el entorno ideal para la actividad comercial y, con frecuencia, es también el resultado de esa misma actividad. Reinosa es un buen ejemplo de urbe que surge en un emplazamiento estratégico, de paso obligado para personas y mercancías, lo que propicia su función comercial de alcance comarcal y también regional.
Los usos y costumbres populares en la Merindad de Campoo han experimentado en la segunda mitad de este siglo una transformación tan profunda, que a las nuevas generaciones se les hace difícil imaginar los aspectos más representativos de la vida tradicional rural.
El juego de la ruleta entretenía a niños y mayores
El oficio de barquillero como el de heladero fue una actividad ambulante, dentro del gremio de la repostería, que favorecía el sostenimiento económico de las familias. Ambos oficios siempre estuvieron ligados, por ser el barquillo el recipiente en forma de potes o cucuruchos. Por eso, eran también barquilleros los heladeros mencionados en la publicación anterior.
Los barquillos se fabricaban durante gran parte del año en las especialidades de barquillo y galleta. También se elaboraban ricos canutillos que se servían de aperitivos en los cafés más importantes de la cuidad de Reinosa, como el Victoria.
El elevado número de figuras jurídicas de protección que tienen todo o parte de su territorio en Campoo, es indicativo de su importancia ornítica. Mayor detalle puede consultarse por ejemplo en González (2002). Haciendo breve historia, el embalse del Ebro fue declarado en 1983 Refugio Nacional de Aves Acuáticas y la caza prohibida. En 1988 fue declarado el Parque Natural de Saja y Besaya, haciendo justicia a una vasta área con frondosos hayedos e indudable interés faunístico.
La Sociedad Española de Ornitología, SEO/BirdLife, actualiza en 1998 un catálogo de Áreas Importantes para las Aves (IBAs), de las que tres afectan al territorio de Campoo y áreas periféricas; así, Sierra Labra y el Cordel sería vital en la protección de especies como abejero europeo, culebrera europea, perdiz pardilla, pico mediano, picamaderos negro y chova piquirroja; Embalse del Ebro para ánade friso y pato colorado (área de muda); y, Hoces del Alto Ebro y el Rudrón para buitre leonado y alimoche.
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