El hombre apasionado por la historia que sentía devoción por Reinosa
Resulta difícil escribir sobre alguien que ha contribuido de tan diversas maneras a la reciente historia de nuestra ciudad y poder recordar, someramente, sus aportaciones a la vida cultural reinosana.
De mansión señorial a casino y de este a centro cultural, pasando brevemente por discoteca. Así sería el resumen del uso primordial asignado a La Casona. Salvo en su primera época y en esta última, uno de los edificios más emblemáticos de Reinosa ha tenido una empleo parcial. El Casino ocupó el primer piso, dedicado a lo que en aquellos años eran los casinos, un lugar de encuentro, tertulia, juegos de mesa... para reconocimiento mutuo y encuentro de la burguesía local. Sin embargo, los momentos más relevantes, desde el punto de vista de su vida social, eran los bailes a los que acudían adultos y jóvenes para divertirse, naturalmente, pero también para consolidar o iniciar la red invisible de pertenencia a un determinado estatus que, con más o menos exactitud, el Casino representaba.
Fotografías de junio 2010. Campo de Golf de Nestares. 18 excelentes hoyos en plena naturaleza. Tienes que tener tiempo, dinero(no mucho) y que te guste. Añadimos unas fotos en febrero y abril 2011. Mas en 2012.
Dichos: Que verde era mi valle, antes de la sequía.
A lo largo de los siglos se han cantado estas composiciones narrativas llamadas romances por toda nuestra geografía, y el valle de Campoo no ha sido una excepción. Generalmente un ciego o mendigo ambulante iba cantando estas coplillas de pueblo en pueblo y los "chiquillos" que le seguían iban aprendiendo estas letras que narraban un hecho acaecido recientemente. Posteriormente, se cantaban en la intimidad del hogar o bien en las reuniones festivas o de trabajo. Me ha parecido interesante trascribirlas, comentar aquí dos de estos romances antiguos cantados en este valle de Campoo, ya que al ser trasmitidos oralmente su pérdida sería irremediable de no recogerse en papel impreso.
El Santuario de Montesclaros es, sin duda, uno de los referentes importantes de la historia de Campoo desde la Edad Media. Si seguimos su desarrollo podemos ver cómo todas las épocas y vicisitudes políticas, económicas, culturales y religiosas han quedado reflejadas en el Santuario.
El control de los daños de los depredadores se convirtió en un oficio en los montes de Campoo
El alimañero fue una persona de servicio para la comunidad, con una serie de cualidades: temple, valor, constitución física, integrado por entero en la naturaleza, que conoce los recónditos secretos de la sierra y el monte, observador de los movimientos y comportamientos de las alimañas y que tiene la astucia de controlar su población y aniquilarla cuando amenaza superpoblación, para no perjudicar el equilibrio ecológico de la naturaleza.
La inclusión de Campoo dentro del arzobispado burgalés explica que las construcciones de carácter religioso que se realizaron durante esa época en ese territorio estuvieran en manos, fundamentalmente, de canteros llegados desde la zona norte de dicho arzobispado, también conocida como "Montañas Bajas", término con el que se designaban a todas aquellas localidades cuyos ríos vertían aguas al mar Cantábrico. De hecho, se puede afirmar que durante el siglo XVII las construcciones eclesiásticas estuvieron monopolizadas por maestros oriundos de Trasmiera y, más concretamente, por los procedentes de las juntas de Cudeyo y Ribamontán.
Hace 145 años nació en Matamorosa -Ayuntamiento de Campoo de Enmedio-, Partido judicial de Reinosal el día 4 de Marzo de 1853, Casimiro Sainz Saiz. Fue su padre D. Francisco Sainz Martínez, natural de Incinillas del partido de Villarcayo, en la Provincia de Burgos, de profesión Albeitar (Veterinario), la cual ejerció en Matamorosa donde conoce a Dª Plácida-Ignacia Saiz Mantecón, natural de Matamorosa, contrayendo matrimonio en el mismo pueblo el 12 de Mayo de 1830. Tuvo el matrimonio diez hijos: María, Juan, Anastasia, Manuel, Saturnina, Lorenza, Modesta, José, Luisa y el menor de todos, Casimiro.
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