Salas de barquines y del mazo. Ceballos Cuerno, 1999
INTRODUCCIÓN
Las ferrerías eran unos establecimientos donde se elaboraba el hierro de forma artesanal siguiendo el denominado "método directo", al igual que en la mayor parte de las dispersas por Cantabria y España, hasta su cierre definitivo estimado documentalmente en nuestra región en 1875. Método que consistía, básicamente, en mezclar vena o mineral de hierro, lo más triturado posible, con carbón vegetal, en un horno que alcanzaba unos 1.200 °C. En él se colocaban capas alternas de combustible y de vena, y una vez finalizado el proceso de fundición, se forjaba sobre el yunque obteniéndose un hierro de bajo contenido en carbono, maleable, fácil de manipular y de muy buena calidad, aunque caro, era el "hierro dulce" (Ceballos Cuerno, 2001.137 y ss.).
Cualquiera de nosotros, a la vista de alguno de los testigos mudos que ha dejado la historia, hemos dejado volar nuestra imaginación y hemos hecho de algunos de estos lugares el escenario de no pocas aventuras, centro de encuentros felices, de ensoñación... Este ha debido ser el caso de lo que ha suscitado el imponente Castillo de Argüeso, en Campoo, para muchas generaciones. Pero no cabe duda de que nuestra imaginación se queda corta a la hora de recrear todo el conjunto de vivencias que esas solemnes piedras han visto y oído durante siglos.
Suano (1) es una población con características propias de aldea y pedanía que pertenece al Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso (Cantabria) y depende del partido judicial de Reinosa. En el valle de Campoo, bajo las faldas de la sierra de Híjar, a 929 metros de altitud, los campurrianos de Suano han experimentado la transformación de la vida considerada tradicional en favor del desarrollo tecnológico y de la emigración. Se trata de una circunstancia vital generalmente interpretada desde la antropología social como conflicto entre tradición y modernidad (2).
Como todos sabemos, este año se cumplen cien años del fallecimiento del pintor campurriano Casimiro Sainz y Saiz. Varias instituciones se han unido para conmemorar tal efemérides y, sobre todo, para rescatar del olvido y desconocimiento a tan singular artista cántabro.
La comarca campurriana aún conserva, en los inicios del siglo XXI, el valioso patrimonio oral. Y, concretamente, una de sus páginas más importantes: el Romancero. Si bien en otro momento tuve la oportunidad de reseñar la importante contribución de Campoo a la tradición oral (Valiente, 2003), ahora es el turno de sus protagonistas. Se presenta a lo largo de las páginas sucesivas uno de los romances más difundidos en España. Se trata del romance-tipo "Virgen Pura", conocido tradicionalmente como "La Virgen y el Ciego" o "La fe del ciego".
El juego de la ruleta entretenía a niños y mayores
El oficio de barquillero como el de heladero fue una actividad ambulante, dentro del gremio de la repostería, que favorecía el sostenimiento económico de las familias. Ambos oficios siempre estuvieron ligados, por ser el barquillo el recipiente en forma de potes o cucuruchos. Por eso, eran también barquilleros los heladeros mencionados en la publicación anterior.
Los barquillos se fabricaban durante gran parte del año en las especialidades de barquillo y galleta. También se elaboraban ricos canutillos que se servían de aperitivos en los cafés más importantes de la cuidad de Reinosa, como el Victoria.
Centro Meteorológico Territorial en Cantabria y Asturias (*). Instituto Nacional de Meteorología
(*) Elaborado en el Centro por Mª. S. Andrés Bravo, R. Celis Díaz, J. A. Fernández Cañadas López Peláez, G. Moreno Moral y J. J. Rodríguez Velasco
UN COLABORADOR EXCEPCIONAL
La serie quizá más larga, de las debidas a un mismo observador, en la historia de la red climatológica española comienza, a todos los efectos, en julio de 1911. Francisco Hernández anota en la tarjeta pluviométrica correspondiente a ese mes -que envió el 1 de agosto de 1911 al jefe del Observatorio Central Meteorológico (OCM)- "el pluviómetro quedó colocado el día 9" .
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