ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa)
La Galería
Número 2. Junio 2012
EDITA: ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa), COORDINACIÓN: ACER (Asociación de comerciantes y empresarios de Reinosa), Legado Comunicación S.C. REDACCIÓN: Adrián Alonso, Benhur Valdés, Blanca Carbonell COLABORACIONES: Alberto Gallo, Casa de la Cultura "Sanchez Díaz", José María Bello, Sergio Balbontín, Teodoro Pastor PORTADA: Alberto López Allende
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz
Diseño de cubierta: Detalle de Después de 30 cartones de tabaco rubio, de Chelo Matesanz
Como lector de Cuadernos de Campoo he echado en falta en los artículos publicados un mayor número de referencias al Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Considero que los fondos de este archivo son una de las mejores fuentes para los estudios de historia local y más en algunos casos, como el de Reinosa, donde el archivo municipal se ha perdido.
COORDINACIÓN: Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA CONSEJO REDACTOR: José Manuel LÓPEZ GUTIÉRREZ, Beatriz GUTIERRÉZ CANALES, Erme QUINTANAL PIÑERA, Pedro GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA COLABORADORES: Rafael DE ANDRÉS SECO, Ángel GARCIA AGUAYO, Blanca GUTIÉRREZ GARCÍA, José Miguel JORRÍN GUTIÉRREZ, Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA, Erme QUINTANAL PIÑERA PORTADA: Entorno de la Fuente del Obispo. Autora: Ángela RUIZ GUTIÉRREZ
El juego de la ruleta entretenía a niños y mayores
El oficio de barquillero como el de heladero fue una actividad ambulante, dentro del gremio de la repostería, que favorecía el sostenimiento económico de las familias. Ambos oficios siempre estuvieron ligados, por ser el barquillo el recipiente en forma de potes o cucuruchos. Por eso, eran también barquilleros los heladeros mencionados en la publicación anterior.
Los barquillos se fabricaban durante gran parte del año en las especialidades de barquillo y galleta. También se elaboraban ricos canutillos que se servían de aperitivos en los cafés más importantes de la cuidad de Reinosa, como el Victoria.
Las ermitas y santuarios cántabros son a menudo edificios humildes, impregnados de un valor que va más allá de lo puramente histórico-artístico, pues se convierten en testimonio de las creencias y costumbres de los pueblos. Con frecuencia se trata de edificaciones de escaso o nulo interés artístico, por lo que muchas de ellas van quedando olvidadas, corriendo el peligro de desaparecer.
La diferencia entre santuario y ermita se fundamenta en el fervor manifestado a la imagen que guarda el edificio. Los santuarios albergan devociones que agrupan a un territorio extenso, los llamados "territorio de gracia", mientras que las ermitas tienen un ámbito de devoción local, generalmente restringido al lugar donde se erigen. Además, en los santuarios la imagen es insustituible, mientras que en las ermitas se puede sustituir.
La "Casona" de Reinosa, sede de numerosos eventos culturales, es una de las construcciones más emblemáticas de la villa y aparece estrechamente vinculada a su historia, Es bien sabida su relevancia pero, ¿es igualmente conocido su origen, por quién fue costeada y las circunstancias que lo motivaron? Por desgracia, no es así y el presente artículo, resumen de un trabajo de investigación sobre D. Luis de los Ríos y Velasco, pretende dar a conocer, aunque sea de manera breve y concisa, la biografía de este campurriano, quien mandó construir el bello edificio antes señalado.
A mediados del siglo XVIII, coincidiendo con los reinados de Fernando VI y Carlos III. Reinosa se beneficia de los planes e infraestructuras con los cuales los ministros ilustrados de los Borbones querían articular el país. El impulso decidido de las obras públicas comprendía tres aspectos: puertos, carreteras y canales: era la "revolución de los transportes" en palabras del que fue ministro de Hacienda, Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada.
De mina de magnesita a piscina ciudadana y lugar de encuentro
De los paseos que realizaban los vecinos de Reinosa, uno de los que gozaba de mayor belleza y encanto natural se encontraba en el vecino pueblo de Fresno del Río: parajes como Monasterio, la Dehesa y sus alrededores o la pradera de Santa Ana, formada por una inmensa alfombra verde, en cuyo alto se encuentra su ermita. En los meses de agosto y septiembre se recogían allí las aromáticas y beneficiosas manzanillas. La tarde finalizaba con una agradable merienda y los jóvenes en el tardío alargaban la estancia para comer las patatas asadas, para lo cual preparaban una hoguera con los palucos de los arbustos y los moñigos secos de la pradera. En el rescoldo de sus brasas se metían las patatas enteras, en muchos casos procedentes de los patatales cercanos, sacadas tras la ‘cata del pie’ para que nadie notara su falta. Una vez asadas, se pelaban y untaban al tiempo de comerlas con la sabrosa mantequilla campurriana.
La creación de las exposiciones nacionales de Bellas Artes fue el elemento dinamizador para la promoción del arte y los artistas, pues los circuitos anteriores, ya obsoletos y con poca ayuda, se habían desarrollado en torno a los focos del poder, la Iglesia, la Corte, la nobleza y la aristocracia, ya en decadencia en sus encargos.
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