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El tiempo de las mayordomas

Museo Etnográfico El Pajar

Pequeña historia de una figura perdida de la religiosidad popular
 
Dentro de los numerosos roles sociales tradicionalmente encomendados a las mujeres en el ámbito rural es digno de destacar a las que eran nombradas mayordomas de la Iglesia Parroquial, ya que esta es una referencia físico-simbólica de la integración de la comunidad local.
 
El párroco hacía la selección entre las mozas solteras de la comunidad buscando su buena apariencia, recato en la vestidura y buena conducta cristiana, pues serían las encargadas de las labores de mantenimiento y decoro del templo.
 
Destaca entre esas labores como muy principal la de vestir, ornamentar y mantener cuidadas las tallas de imágenes sacras que estaban vestidas en los altares. Muy especialmente la de la Virgen, ya que ésta para los fieles tiene ese especial carisma de lo intocable, lo divino, lo puramente celestial que las manos humanas no se atreven a tocar. Estas tallas son a su vez representaciones de diosas-madres o madres tierra, reminiscencia de antiguos cultos a la fertilidad.

El Cañón nº 7

Fundación Concha Espina

Periódico trimestral de Reinosa y Campoo
Coordinación: Pilar Lorenzo Diéguez
Consejo editor: Miguel Ángel Pérez Jorrín, Lorena Martínez, Verónica Sampedro, Belén Maza y Nacho Zubelzu.

Forja Artística

Algunos balcones y enrejados de Reinosa forja artística

De la pandereta al rock

Museo Etnográfico El Pajar

Cien años de música de baile en Campoo
 
La villa de Reinosa a finales del siglo XIX ya tenía banda de músi­ca y esta deleitaba a los lugareños tanto de la villa y a sus visitantes mientras compartían los bailes domingueros como los de socie­dad que se celebraban por moti­vos de fiestas patronales y carna­valescas. Los valses, pasodobles y boleros eran parte del repertorio. Algunos componentes de la ban­da de música sienten nuevas in­quietudes por los ritmos que se imponían en el nuevo panorama musical y estos se agrupan crean­do orquestas donde poder inter­pretar nuevos ritmos de baile más acorde con la sociedad que venía instalándose en esta emergente villa industrial y comerciante.

De toponimia menor aguayesa

Manuel García Alonso

ACERCA DEL VALOR DE LA TOPONIMIA
 
Nombrar la realidad la delimita y la hace manejable para quien la nombra. El espacio, como una parte básica de esa realidad -una parte indudablemente importante para el hombre pues de allí proceden todos los recursos que le permiten desarrollar su vida personal y comunitaria- también debe ser nombrado. El espacio que carece de nombre no existe como categoría mental de análisis, por tanto no existe "realmente" para el grupo humano que allí vive. La toponimia documenta y estudia los nombres de lugar, los cuales constituyen una apropiación mental del espacio con un elevado contenido social, ya que el manejo del espacio, en este sentido, resulta no solo necesario sino imprescindible para quienes viven de él.
 

Julióbriga, el fin de los cántabros

Raquel de la Fuente

La ciudad romana fue uno de los centros más importantes y de mayores dimensiones de la región
 
«De los siete (¿nueve?) pueblos cántabros sólo se rememora Iuliobriga» Naturales Historia III (Plinius Secundus)
 
La ciudad romana de Julióbri­ga, enclavada en el municipio de Campoo de Enmedio, en el pueblo de Retortillo, es el recuerdo deve­nido ruina de un pasado esplen­doroso que vivió la civilización ro­mana en nuestras tierras.

Construcción y constructores en las iglesias románicas de Campoo

José Luis Hernando Garrido

La popularidad alcanzada por los temas más escurridizos y esotéricos en la divulgación del románico español ha ido desplazando otro tipo de aportaciones serias, de cariz material y arqueológico perfectamente documentadas a la par que tangibles. No parece muy adecuado iniciar al interesado en el arte medieval lanzando reclamos gratuitos con el fin de hacer prevalecer ocurrentes marginalia (1). El cantero que tallaba un canecillo con un personaje de portentoso falo o prefería rizar el rizo con una pareja en el climax de su acto más carnal apenas entendía de latines y solía ceñirse a un programa estipulado que era impuesto por el promotor (p. ejem. el abad Martín de Cervatos).

Del artesano al remendón

Museo Etnográfico El Pajar

Casi una veintena de zapateros ejercían su oficio en la Merindad Campoo en el primer tercio del siglo pasado
 
En el Anuario de Santander perte­neciente al primer tercio del siglo XX figuran en la Merindad de Cam­poo casi una veintena de artesanos zapateros: en Reinosa, García (Viu­da de Nemesio) y Gutiérrez (Viu­da de Salceda Marcelino). En Matamorosa, Jesús Fernández; en Las Rozas de Valdearroyo, Francisco González; en Mataporquera, Lean­dro González; en Polientes, Deme­trio Salgado; en Bárcena de Ebro, Julián Alonso; en Rocamundo, Pa­cifico Corada; en Ruerrero, Maxi­mino Garrido y en San Martin de Elines, Tomás Herrero. También figuran como alpargateros en Pes­quera, Francisco González; en Ro­camundo, Joaquín Pérez; en San Martín de Elines, Hermógenes Alonso, Pedro Peña y Minervino Saiz, y en Villamoñico, Chicote y Hierro hijos.

Lectura de la inscripción de Cartes

José Luis Gutiérrez Cebrecos

Blog de José Luis Gutiérrez Cebrecos

En este artículo presento la lectura de la famosa inscripción grabada en la clave de arco del portal nº 76 del Camino Real de la villa de Cartes (Cantabria) que se consideraba indescifrable. Véase aquí su reproducción.

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