Bruno Palazuelos Berasategui – Álvaro Budiño Carbonero
Durante los últimos meses del pasado año 2010 se llevaron a cabo los trabajos de recuperación ambiental de este singular espacio reinosano.
El proyecto fue promovido por el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Reinosa y de manera especial por la entonces responsable del área Ana José García, quien puso un empeño inusitado en recuperar este espacio y hacerlo de manera que se distinguiese del resto de parques de la ciudad integrando criterios dirigidos a potenciar la biodiversidad y dejando el uso público en un segundo plano.
Poco se sabe con exactitud del origen y fundación de Reinosa. Diversa documentación así como los restos arqueológicos encontrados en 1957 en el nº 16 de la calle de La Pelilla confirman la existencia de una aldea a finales del siglo VII o comienzos del siglo VIII.
Por el Becerro de Behetrías se conoce que en el siglo XIV, Reinosa tenía 30 solares, lo que permite hacernos una idea del tamaño de la aldea (en torno a 120 habitantes).
Pequeña historia de una figura perdida de la religiosidad popular
Dentro de los numerosos roles sociales tradicionalmente encomendados a las mujeres en el ámbito rural es digno de destacar a las que eran nombradas mayordomas de la Iglesia Parroquial, ya que esta es una referencia físico-simbólica de la integración de la comunidad local.
El párroco hacía la selección entre las mozas solteras de la comunidad buscando su buena apariencia, recato en la vestidura y buena conducta cristiana, pues serían las encargadas de las labores de mantenimiento y decoro del templo.
Destaca entre esas labores como muy principal la de vestir, ornamentar y mantener cuidadas las tallas de imágenes sacras que estaban vestidas en los altares. Muy especialmente la de la Virgen, ya que ésta para los fieles tiene ese especial carisma de lo intocable, lo divino, lo puramente celestial que las manos humanas no se atreven a tocar. Estas tallas son a su vez representaciones de diosas-madres o madres tierra, reminiscencia de antiguos cultos a la fertilidad.
José Luis Pérez Sánchez, Enrique Campuzano Ruiz y Encarnación Niceas Martínez Ruiz
Edición: 1. ed.
Fecha Edición: 05/1995
Fecha Impresión: 05/1995
Publicación: Ayuntamiento de Reinosa
Descripción: 128 p. 30x21 cm
Encuadernación: rúst.
Centro Meteorológico Territorial en Cantabria y Asturias (*). Instituto Nacional de Meteorología
(*) Elaborado en el Centro por Mª. S. Andrés Bravo, R. Celis Díaz, J. A. Fernández Cañadas López Peláez, G. Moreno Moral y J. J. Rodríguez Velasco
UN COLABORADOR EXCEPCIONAL
La serie quizá más larga, de las debidas a un mismo observador, en la historia de la red climatológica española comienza, a todos los efectos, en julio de 1911. Francisco Hernández anota en la tarjeta pluviométrica correspondiente a ese mes -que envió el 1 de agosto de 1911 al jefe del Observatorio Central Meteorológico (OCM)- "el pluviómetro quedó colocado el día 9" .
De entrada confieso que, si no me lo hubiesen encargado, no habría escrito el presente artículo, ya que no estoy plenamente seguro de la etimología que propongo. La Lingüística es una ciencia exacta… a condición de que se disponga de los datos suficientes; como en este caso faltan datos definitivos, me limitaré a exponer el estado de la cuestión hasta donde se puede llegar con los datos disponibles.
Las actuales provincias y comunidades autónomas españolas están conformadas por la suma de territorios que, a lo largo de los últimos dos mil años, han estado adscritos a diferentes entidades jurisdiccionales de perfiles, en muchos casos, bastante diversos de las actuales. Esto ha sido así en la más sencilla de las circunstancias, puesto que tampoco fue infrecuente en el pasado que fragmentos mayores o menores de esos mismos territorios pertenecieran simultáneamente, durante prolongados periodos de tiempo, a jurisdicciones de naturaleza diferente, ya fuera ésta eclesiástica, hacendística o militar.
Con el presente estudio mostraré la situación precisa del llamado Frente Norte, constituido a raíz del levantamiento militar contra el gobierno de la República de 1936. Me limito a un sector central del mismo, acorde con las pretensiones geográficas de Cuadernos de Campoo, coincidente con el sur de la Comunidad autónoma de Cantabria. La reacción defensiva contra los sublevados de fuera, una vez que no triunfaron los de dentro, consistió en un laboreo de trincheras con que se clavaron al terreno allí donde lo veían ventajoso, o donde las circunstancias lo permitieron. Localizar una a una ha sido nuestra labor, así de un bando como del otro.
«No = si, por los cojones.» «Fíate de la virgen y no corras, ya verás que ostias te llevas.» «Cuidaos ajenos, de los cojones cuelgan.»
Este grupo de obras fueron exhibidas en el Museo de Bellas Artes de Santander con el título El soporte foramontano. La muestra constaba de varias series de piezas realizadas entre 2007 y 2009. Tanto los materiales empleados en cada una de las series, como las proporciones, las referencias y las intenciones se adecúan a unas necesidades específicas y diferenciadas. De tal modo, aparecen resoluciones en piedra, plata, madera, tela, espejo y distintos objetos de uso cotidiano. Todas las esculturas disponen de una pretendida intención rural y utilitaria. Ante tanta y frecuente «virtuosidad» virtual estas piezas intentan basarse en una presencia atávica y una perspicacia furtiva.
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