En el libro de sesiones del Excmo. Ayuntamiento de Reinosa, correspondiente al año de 1879, que, milagrosamente, persistió tras el incendio de 1932, se recoge un informe del Alcalde acerca de las gestiones realizadas, en relación con las ya inmediatas Ferias y Fiestas de San Mateo, refiriéndose a los fuegos artificiales que había encargado a Palencia (no Valencia) y al contrato pendiente con los dulzaineros de Frómista “por si quieren venir a tocar a dicha Feria por la retribución de sesenta pesetas".
El presente artículo tiene por objetivo realizar una sencilla aproximación a la Geología de la comarca de Campoo.
El ámbito de estudio se corresponde con la extensión de la antigua Merindad de Campoo y se conforma hoy en los siguientes municipios, de norte a sur: Pesquera, San Miguel de Aguayo, Santiurde de Reinosa, Hermandad de Campoo de Suso, Campoo de Enmedio, Campoo de Yuso, Reinosa, Las Rozas de Valdearroyo, Valdeolea, Valdeprado del Río y Valderredible. De igual modo, se incluye la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga, compartida entre la Hermandad de Campoo de Suso y los tres municipios del antiguo Valle de Cabuérniga, es decir Los Tojos, Cabuérniga y Ruente.
El canto y el baile constituyen una actividad que nace con el hombre, que es consustancial a él. Se puede afirmar que no existe ni existió pueblo que de alguna manera no use la música en alguna de sus variantes o para una u otra actividad, y desde tiempos muy remotos se vio el beneficio que sobre el hombre ejerce. Ya los griegos hablaban del “Men sana in córpore sano” creyendo a la música buena para la primera junto a las matemáticas en la que se basa en gran parte, y el deporte para la segunda como ya sabemos puesto que nos dejaron las olimpiadas de las que también existía las musicales de cantores y tañedores de instrumentos, aunque éstas menos conocidas.
El crecimiento demográfico que de los años 1920 a 1930 tuvo la ciudad de Reinosa, y que paso de 4.180 a 8.606 habitantes (1), obligó al Arzobispo de la sede metropolitana burgalesa -de la que dependía Reinosa- el Excmo. Sr. D. Manuel de Castro y Alonso, a buscar ayuda de religiosos para que colaborasen con los sacerdotes seculares en la promoción espiritual de los fieles. Los reinosanos pedían una comunidad religiosa(2), y aun concretaban su petición en los Carmelitas Descalzos (3). El Prelado burgalés, terciario de la Orden, vio muy bien esta petición.
Poco se sabe con exactitud del origen y fundación de Reinosa. Diversa documentación así como los restos arqueológicos encontrados en 1957 en el nº 16 de la calle de La Pelilla confirman la existencia de una aldea a finales del siglo VII o comienzos del siglo VIII.
Por el Becerro de Behetrías se conoce que en el siglo XIV, Reinosa tenía 30 solares, lo que permite hacernos una idea del tamaño de la aldea (en torno a 120 habitantes).
En este trabajo pretendo hacer algunas reflexiones acerca de los significados del don y el contradón en las comunidades rurales tradicionales. Para ello estableceré las conexiones existentes entre la lógica del don y el contradón y lo que en otro lugar he denominado la "lógica social del complejo doméstico-comunitario" y su correspondiente "subsistema simbólico-ideacional'' (Montesino, 1995a), sobre los cuales, a mi juicio, se asentaban las formas locales de explotación y sus fundamentos productivos y reproductivos, así como los vínculos morales y sociales de las personas y los grupos domésticos que conformaban el tejido comunitario de las comunidades rurales de la Cantabria tradicional y, por consiguiente, también del ámbito campurriano, durante la primera mitad del pasado siglo, período en el que los vestigios del viejo orden tradicional existentes en el nivel microsocial aún coexistían con los cambios macrosociales que se estaban produciendo en los espacios agrarios como consecuencia de los procesos de modernización e inserción (subsundón formal y real) de la agricultura tradicional en el nuevo modelo capitalista de desarrollo agrícola.
Es muy común que todos conozcamos a nuestros padres, y también a nuestros abuelos; ya más rara es la referencia a los bisabuelos, y muy difícil la de tatarabuelos, sobre todo si ha de transmitirse por vía oral. Hasta aquí o más allá, la inutilidad aparente de toda búsqueda nos desanima y desinteresa sin más.
Hace veinte años, tuve la suerte de rescatar una colección de documentos familiares en una vivienda de Loma Somera, que llevaba al menos otros veinte deshabitada, y los papeles estaban metidos en un viejo arcón. Es la casa de mis abuelos maternos.
El material que más abundantemente se recupera en el curso de las excavaciones arqueológicas realizadas sobre yacimientos romanos es la cerámica y, especialmente, fragmentos caracterizados por haber sido elaborados con técnicas muy sencillas y cuyo aspecto puede resultar, en ocasiones, tosco. Por ello, el conjunto de recipientes destinados a la elaboración, servicio, almacén y transporte de alimentos ha recibido el nombre de cerámica común.
COORDINACIÓN: Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA CONSEJO REDACTOR: José Manuel LÓPEZ GUTIÉRREZ, Erme QUINTANAL PIÑERA, Pedro GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Sergio GARCÍA GARCÍA, Pedro Luis GONZÁLEZ GARCÍA, Mónica GONZÁLEZ RODRÍGUEZ , Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA COLABORADORES: Rafael DE ANDRÉS SECO, Ángel GARCIA AGUAYO, Carlos GUTIÉRREZ GARCÍA, José Miguel JORRÍN GUTIÉRREZ, Pedro Manuel MARTÍNEZ GARCÍA, Erme QUINTANAL PIÑERA PORTADA: Cascada del río Hormigas. Autora: Ángela RUIZ GUTIÉRREZ
La zona sur de la actual Comunidad Autónoma de Cantabria ha sido tradicionalmente diferenciada del resto de la región atendiendo a sus características físicas y climáticas, así como por sus tradicionales relaciones de intercambio humano y económico con la submeseta norte.
Si echamos un vistazo atrás en el tiempo, parecía que más allá de época romana representada casi exclusivamente en las ruinas de Julióbriga- sólo había oscuridad. Afortunadamente, en los últimos años el vacío se va cubriendo: desde los materiales del Paleolítico Inferior encontrados en las terrazas del río Híjar hasta la identificación de estructuras megalíticas que van proliferando en función de los trabajos de prospección desarrollados (Teira, Ruiz, 1987).
Comentarios recientes