Puede resultar sorprendente pero en Campoo, en Reinosa mismo, existen cabañas que responden al tipo pasiego más acendrado. Los efectos de la emigración pasiega trasladaron el modelo de ocupación y explotación ganadera a lugares realmente muy fuera de su área compacta y más propia, los Montes de Pas. Así, encontramos fincas cerradas con cabañas pasiegas en las inmediaciones de Laredo, de Torrelavega y Corrales de Buelna (El Dobra), y también en Campoo como vamos a ver.
¿Ha cambiado mucho la actividad profesional de los campurrianos desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros días? Sin duda, las mayores transformaciones, aquí como en otras comarcas, se han producido a lo largo del siglo XX. Pero su quehacer cotidiano no se diferenciaría demasiado del de nuestros abuelos, a comienzos de siglo, salvo que éstos ya disfrutaban de nuevos adelantos técnicos como el ferrocarril o la incipiente energía eléctrica, por ejemplo.
Con este trabajo y entre otras cuestiones nos proponemos enmendar un doble equívoco. En el Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Cantabria se expuso desde su apertura en el año 1941 esta arma ciertamente singular tanto por su exclusividad en Cantabria (e incluso en Europa), como por el característico atractivo de unas formas que sin duda posee. Por ello, se le ha llegado a adjudicar un origen erróneo producto de una suma tanto de ancestrales como de acumulativos datos erróneos a lo largo del pasado siglo XX. En la mayor parte del cual, se carecía de los actuales soportes científicos (en forma de paralelos, estratigrafías, método, bibliografía...) para llevar a efecto un adecuado análisis de esta arma tan singular. Ha llegado incluso a evocar toda una serie de equívocas consideraciones de índole indígeno-regionalista en forma de inexactas imágenes.
La ganadería en Campoo tuvo siempre mayor trascendencia económica que la agricultura. La calidad de los pastos y el clima fueron la causa primera de su desarrollo, lo que posibilitó a los ganaderos de la región el obtener magníficos ejemplares dentro de la variedad de modalidades, especialmente de muletas, potros y terneros, que constituyeron la base de la comercialización dentro del ganado campurriano; sin embargo, aun cuando el vacuno, mular o caballar, fueron objeto principal de la compraventa, son de considerar también las variantes de lanar, cabrío y de cerda.
Si el simple hecho de tratar el tema de la comida en su más recta y simple acepción, que es nuestro deseo, nos trae a la mente, como una tentación, el señuelo de un banquete o de una cuchipanda, no vamos a desperdiciar la ocasión de referirnos a alguno de los casos que hicieron historia, y lo haremos seguidamente:
La arquitectura, especialmente la popular, nace atendiendo a los condicionamientos de la zona donde se enclava y como respuesta a las necesidades de uso de sus habitantes. Aquí aparece en primer término, el reducto arquitectónico más ligado al hombre.
Los toques marcaban la vida cotidiana de los pueblos
La campana era y es en la sociedad rural tradicional la voz de Dios que reúne al pueblo y al clero, que atrae todo lo bueno y expulsa todo lo malo. En ocasiones llama a alegría y fiesta, otras a dolor y pena, e incluso da la señal de alarma por algún peligro. Todas las iglesias parroquiales tienen, o tuvieron, como mínimo en sus espadañas o torres dos campanas con distinta sonoridad: la grave, denominada popularmente macho y la aguda, denominada hembra. Se identifican también dos tipos de campanas: las romanas y los esquilones.
La siderurgia tradicional tuvo cierta importancia en Cantabria desde muy temprano (Alta Edad Media). El sistema empleado en las ferrerías consistía en cocer el mineral en hornos bajos, usando como combustible carbón vegetal. Al menos desde el siglo XV usaban ya la energía hidráulica para insuflar aire en el horno a través de fuelles y para mover un mazo que servía para golpear la llamada goa o zamarra, es decir, la masa pastosa de hierro que salía del horno tras la cocción; el martilleo servía para compactarla, liberarla de la escoria y darle forma.
Las comunidades de pastos son una fórmula ancestral de manejo ganadero. Algunas de ellas se remontan muchos siglos en el tiempo y su relación con la ganadería extensiva ha sido siempre directa, algo que ya comprobó Joaquín Costa al afirmar: "… la ganadería extensiva lleva consigo necesariamente la mancomunidad en el dominio y en el disfrute del suelo, lo mismo en la adelantada Suiza que en la Tartaria bárbara..." (Costa, J, 1897).
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