Cuadernos de Campoo
Época II. Año IV. Número 10. Noviembre 2011 (ver / descargar pdf)
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz
Fotografía de cubierta: Fábrica de Santa Clara, Reinosa. Detalle de postal de principios del siglo XX

Imprime: Impresas Gráficas, S.L. -Imgraft-
ISBN 13: 978-84-604-6883-7
ISBN 10: 84-604-6883-6

Diseño: MZ Comunicación, S.A.
Preimpresión: Génesis composición, S.L.
Impresión: Imprenta J. Martínez, S.L.
Edita: Excmo. Ayuntamiento de Reinosa
ISBN: 84-605-1204-10
275 Páginas
año 1994
INTRODUCCIÓN.
Tal vez sea usted uno de los campurrianos que cada 8 de Diciembre se acerca a la parroquia de San Sebastián de Reinosa para escuchar el "sermón de la peseta". Reunidos los alcaldes de los once municipios del territorio de la antigua merindad de Campoo, se conmemora el acuerdo suscrito el año 1880 entre el Ayuntamiento General y los Padres Dominicos de Nuestra Señora de Montesclaros. ¿El motivo?: el pago de la renta de una peseta que un fraile de la comunidad abona cada año a los representantes de la merindad, recordando que desde 1844 es la propietaria del monasterio, al haberlo comprado durante la desamortización de Mendizábal.


ANTECEDENTES
Entre 1844 y 1928 se produce en la comarca de Campoo la mayor concentración de fábricas de vidrio que se ha conocido en España. Comienza en 1844, en Las Rozas, con la fábrica de La Luisiana y en los años posteriores se va extendiendo aotros pueblos de la comarca. En 1870 se abre La Cantábrica, en Arroyo; en 1871, la fábrica Santa Clara en Reinosa; en 1905, Nuestra Señora de Guadalupe en Mataporquera y, en 1906, la vidriera de Arija. Pero su importancia no se debe sólo al número de fábricas y la excelente calidad de su vidrio, sino que en algunos momentos destacaban éstas también por la cantidad producida: en 1881, La Luisiana y La Cantábrica generaban más de una tercera parte del total del vidrio nacional; en 1884, la producción de Santa Clara equivalía a más de la mitad de las importaciones de Francia y Bélgica.
LOS ORÍGENES DE LA CASA DE CULTURA: EL ESCRITOR RAMÓN SÁNCHEZ DÍAZ
El 2 de octubre de 1954 se inauguró en Reinosa la Casa de Cultura "Sánchez Díaz" siendo el primer centro cultural español que llevó el nombre de Casa de Cultura y que se estableció en la casa que Ramón Sánchez Díaz había construido en Reinosa en los primeros años del siglo XX, donada al efecto por la familia del escritor a la Diputación Provincial de Santander. Sánchez Díaz, nacido en 1869 en Reinosa, fue hasta los años 30 del siglo pasado muy conocido como escritor.
INTRODUCCIÓN
El presente artículo se engloba en una serie de artículos cuyo origen fue otro titulado "LA MINERIA EN CAMPOO" editado en esta misma revista concretamente en el número 33 correspondiente al mes de septiembre de 2003; en dicho artículo quedó patente la ausencia de grandes explotaciones en la comarca como pueden tener Mataporquera, Barruelo de Santullán, Arija, etc., pero también quedó patente que en la medida de sus posibilidades en la comarca y a lo largo del tiempo surgieron explotaciones mineras para extraer aquellas materias primas demandadas por la sociedad y que por otro lado existen en el subsuelo.

El 12 de diciembre de 1904, cinco Hermanos de la Instrucción Cristiana iniciaron las clases en el colegio Municipal de la villa de Reinosa. Hará pues, este año de 2004, un siglo que la enseñanza menesiana comenzó a impartirse en Reinosa.
El aire de misterio y de secretismo que envuelve a todo lo relacionado con la masonería se extiende también a las actividades y presencia de logias en Cantabria, tierra en la que, a pesar de algunos impresos realizados en Santander por los propios masones a finales del siglo XIX, prácticamente no existe ningún estudio que explique cuál ha sido su grado de implantación y las actividades que puede haber llevado a cabo en esta tierra.
Con el presente estudio mostraré la situación precisa del llamado Frente Norte, constituido a raíz del levantamiento militar contra el gobierno de la República de 1936. Me limito a un sector central del mismo, acorde con las pretensiones geográficas de Cuadernos de Campoo, coincidente con el sur de la Comunidad autónoma de Cantabria. La reacción defensiva contra los sublevados de fuera, una vez que no triunfaron los de dentro, consistió en un laboreo de trincheras con que se clavaron al terreno allí donde lo veían ventajoso, o donde las circunstancias lo permitieron. Localizar una a una ha sido nuestra labor, así de un bando como del otro.
INTRODUCCIÓN Y OBJETO
La comarca de Campoo aunque quizás no tenga la tradición minera que puedan tener otras comarcas vecinas como pueden ser Barruelo de Santullán con la minería del carbón, Torrelavega con la minería del zinc o Mataporquera con las explotaciones de caliza para su cementera, sí que es cierto que a lo largo de los años ha desarrollado una minería, de tamaño generalmente reducido, pero suficiente para poder extraer del subsuelo las materias primas existentes en él. La obtención de materia prima constituye la base para el desarrollo económico, industrial y social de las comarcas en general y en Campoo aunque la minería no es tan relevante como puede ser en otras comarcas, por lo menos sí contribuye al sostenimiento del desarrollo local.


Salas de barquines y del mazo. Ceballos Cuerno, 1999
INTRODUCCIÓN
Las ferrerías eran unos establecimientos donde se elaboraba el hierro de forma artesanal siguiendo el denominado "método directo", al igual que en la mayor parte de las dispersas por Cantabria y España, hasta su cierre definitivo estimado documentalmente en nuestra región en 1875. Método que consistía, básicamente, en mezclar vena o mineral de hierro, lo más triturado posible, con carbón vegetal, en un horno que alcanzaba unos 1.200 °C. En él se colocaban capas alternas de combustible y de vena, y una vez finalizado el proceso de fundición, se forjaba sobre el yunque obteniéndose un hierro de bajo contenido en carbono, maleable, fácil de manipular y de muy buena calidad, aunque caro, era el "hierro dulce" (Ceballos Cuerno, 2001.137 y ss.).


La conmemoración del 75 aniversario de la concesión a Reinosa del título de ciudad supone una excelente ocasión para revisar los acontecimientos sucedidos en la capital campurriana en el transcurso del primer tercio del siglo XX.
PRESENTACIÓN
El día 8 de Abril de 1852 una Real Orden disponía el comienzo de los trabajos del tramo Alar-Reinosa del ferrocarril Alar-Santander, también denominado de Isabel II. Cuadernos de Campoo rememora esta fecha trascendental 150 años después, y recuerda aspectos de interés en la etapa del proyecto y construcción de la obra.
En primer lugar se ha establecido la panorámica del transporte en la etapa preferroviaria (Camino Real, Canal de Castilla), pasando a analizar el proyecto de construcción aprobado en 1847 y que fue base de la obra construida entre Alar y Reinosa entre 1852 y 1857. Uno de los ingenieros participantes en la dirección (William Atkinson) tomó fotografías, algunas en pares estereoscópicos de gran interés, mostrando no sólo aspectos constructivos, sino también personales e instantáneas de Reinosa y su comarca. Los proyectos de los tramos Torrelavega-Santander y Reinosa-Bárcena fueron modificados sustancialmente hacia 1854 el primero y en 1862 el segundo, configurando finalmente el eje completo.

En este año 2001 se cumple el 250 aniversario de la construcción de una importante obra de ingeniería innovadora en su tiempo y que marcó pautas en el arte de construir caminos por trazados difíciles, cuando aún faltaban 50 años para que se creara el Cuerpo de Ingenieros de Caminos. Entre 1749 y 1753, el Camino Real de Reinosa fue tomando forma y configuró la salvaguarda del futuro florecimiento de la ciudad de Santander y de su puerto.
Hablar de la ideología de los años 30 es hablar de la ideología del siglo que acabamos de dejar, un siglo XX en el que la violencia política acompaña a las ideologías que lo surcaron. Estas ideologías tuvieron en el escenario de nuestra querida tierra de Campoo una presencia importante que se plasmó en la existencia de partidos políticos y sindicatos de todo signo.
Los archivos municipales han permanecido con frecuencia relegados a un segundo y olvidado plano. En ellos se conserva el conjunto orgánico de documentos que los Ayuntamientos han producido y recibido en el ejercicio de sus funciones, reflejo de la gestión administrativa y de su relación con los ciudadanos a lo largo del tiempo. Constituyen por tanto, además de un instrumento de gestión cotidiano, un medio formidable de recuperación de la memoria histórica. Someramente, voy a tratar de comentar diferentes aspectos de ese devenir de los archivos, víctimas también en tiempos de conflicto y violencia. Para ello me he centrado sobre todo en el archivo del Ayuntamiento de Reinosa, aunque otros sufrieran efectos semejantes.
El sistema agropecuario de Campoo no se modernizó hasta los años 60 con la generalización de la vaca lechera (holandesa) y el éxodo rural. Hasta esa época las formas de vida permanecieron casi inalterables desde tiempos inmemoriales con cambios sólo inducidos por la industrialización de la comarca en los años 20 y 30. La economía rural a mediados del siglo XX todavía se basaba en una agricultura y ganadería de subsistencia, producto de una propiedad insuficiente, excesivamente parcelada y dispersa, con la mayor parte del territorio ocupada por superficies forestales ganaderas de aprovechamiento comunal. La propiedad privada se destinaba a praderío y en cantidad equivalente a tierras de cultivo (cereales de invierno y leguminosas).
ORIGEN DEL HOSPITAL Y DE LA CASA DE CARIDAD
La fundación de esta institución asistencial, con algunas matizaciones y salvando la distancia cronológica, pudo tener un principio similar al que tuvieron los hospitales medievales ubicados en las rutas de peregrinación para acogida de caminantes. Reinosa ocupaba un punto intermedio en una vía de comunicación con gran afluencia de transeúntes ya a partir del siglo XVI, quienes sin duda, plantarían un serio problema social para una población de escasa densidad demográfica. Esta situación se verá agravada al representar además el centro geográfico de una comarca con un equilibrio económico ligado a las labores del campo y, por tanto, sujeta a diversos avatares (climáticos, sequías, pestes...) que al menor contratiempo colocaban a sus habitantes al borde de la ruina y les obligaba recurrir a la caridad.

A partir de 1980, existió en España un enorme interés por recuperar el patrimonio fotográfico y elaborar una historia de nuestra fotografía. Desde ese momento y gracias al tesón de muchos historiadores especializados, las imágenes fotográficas, siempre entendidas como objetos modestos y poco importantes, pasaron a ser consideradas atractivos documentos históricos, y desde los diferentes estudios que fueron publicándose, aparecieron autores fotográficos cuya obra permitía comprender la importancia que en el pasado tuvo la Fotografía en sus múltiples usos sociales y culturales.
INTRODUCCIÓN:
Tal y como entendemos hoy la publicidad, no tiene nada que ver con la primitiva publicidad que se insertaba en los periódicos de finales del siglo XIX, a través de ésta podemos ir comprobando como la sociedad va evolucionando lentamente, como sus usos y costumbres varían de una sociedad tradicional a una más moderna y burguesa. Este cambio de mentalidad que iremos viendo, se acentúa mucho más en nuestra ciudad cuando Reinosa cuente con una industrialización mayor, que hace que sus transformaciones sean más drásticas, al recibir inmigrantes de las provincias limítrofes con la comarca.
Durante la edad moderna y contemporánea en la villa de Reinosa, como en otras localidades, se crearon y desarrollaron diferentes fundaciones que dieron lugar a instituciones cuya labor se ha prolongado en ocasiones hasta la actualidad.
LA REACCIÓN CARLISTA.
En el siguiente artículo queremos fijarnos en algunos fenómenos violentos derivados de factores diversos (avatares políticos y desequilibrios sociales) y su incidencia en la comarca campurriana entre 1821 y 1941. A raíz del triunfo liberal (1820-23) se produjeron una serie de reacciones conservadoras, cuya manifestación más clara fueron las guerras civiles Carlistas. Vicente Fernández Benítez, que ha estudiado el tema en Cantabria, apunta varios aspectos y fases de estas respuestas contrarrevolucionarias.
¿Ha cambiado mucho la actividad profesional de los campurrianos desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros días? Sin duda, las mayores transformaciones, aquí como en otras comarcas, se han producido a lo largo del siglo XX. Pero su quehacer cotidiano no se diferenciaría demasiado del de nuestros abuelos, a comienzos de siglo, salvo que éstos ya disfrutaban de nuevos adelantos técnicos como el ferrocarril o la incipiente energía eléctrica, por ejemplo.
INTRODUCCIÓN
El año 1895 se inauguró en Reinosa y su comarca con un gran temporal de nieve que batió la villa durante los meses de enero y febrero; en palabras de Ramón Sánchez Díaz era "tan grande la friura, ha bajado tanto el barómetro, que se han helado los ríos, las capas de nieves y las epidermis".
No es habitual en Reinosa, a finales del presente siglo, reparar en la actividad ganadera del municipio. De una parte, porque el número de propietarios de ganado es tan escaso, -seis en total- que representan un porcentaje mínimo, y desdeñable en cualquier estadística, en relación con los habitantes dedicados al resto de actividades productivas. Por eso, tanto el visitante como el residente sólo podrán observar algunas decenas de vacas y caballos en sus paseos por la ciudad y únicamente si se desplazan a ciertas zonas de las afueras.
El crecimiento demográfico que de los años 1920 a 1930 tuvo la ciudad de Reinosa, y que paso de 4.180 a 8.606 habitantes (1), obligó al Arzobispo de la sede metropolitana burgalesa -de la que dependía Reinosa- el Excmo. Sr. D. Manuel de Castro y Alonso, a buscar ayuda de religiosos para que colaborasen con los sacerdotes seculares en la promoción espiritual de los fieles. Los reinosanos pedían una comunidad religiosa(2), y aun concretaban su petición en los Carmelitas Descalzos (3). El Prelado burgalés, terciario de la Orden, vio muy bien esta petición.
La prensa de Cantabria, como toda la prensa española, fue muy sensible ante el desarrollo de los conflictos coloniales promovidos en Filipinas, Cuba y Puerto Rico. También en nuestro modesto semanario EL EBRO dirigido por D. Demetrio Duque y Merino, que inició su publicación en 1884, años antes de que el problema colonial alcanzara su infausto desenlace, se observa ya esa exaltación patriótica como consecuencia de la, hasta entonces inédita, presunción de infortunio a nivel nacional y que ha dado lugar a detenidos análisis de cronistas y críticos contemporáneos:
"Es curioso observar, dice un comentarista, cómo la pérdida del continente americano, en tiempos de Fernando VII, apenas trascendió a la opinión española (...) en cambio la pérdida de las últimas islas provocó una de las más tremendas crisis de conciencia interior de nuestra historia. La derrota fue como una violenta pedrada en el tranquilo remanso de la restauración."
Este año que está ya iniciando su ocaso, se cumplen cincuenta de la muerte de un notable aviador campurriano, Joaquín Arozamena Postigo que, nacido en Mataporquera cuarenta y un años antes, participaría en uno de los tres extraordinarios raids con que la Aviación Militar paseó con gloria la bandera de España por cuatro continentes y los dos hemisferios, en 1927, volando a los puntos más lejanos de lo que había sido nuestro Imperio: América del Sur, el golfo de Guinea y las islas Filipinas.
La valoración historiográfica de la "Guerra de la Independencia" es unánime: constituye un hecho histórico fundamental en el nacimiento de la España contemporánea. Ya desde el siglo XIX, a partir de la obra del Conde de Toreno (1835) (1), todos los historiadores han considerado a esta guerra como un fenómeno complejo. Fue, a la vez, levantamiento, guerra y revolución", tres facetas de un mismo proceso que, como afirma el profesor Josep Fontana, no pueden aislarse para estudiarlas separadamente (2).
Dos imprentas tuvo Reinosa, fundadas ambas a finales del siglo XIX y de ellas descienden dos de las que actualmente mantienen su actividad; estudiaremos pues por orden de antigüedad la vida y avatares de las mismas, que no son otros que los de la sucesión generacional hasta el presente.
En ellas se han impreso dieciocho de los diecinueve semanarios, hojas y revistas que a través del tiempo se editaron en Reinosa. Pero vayamos por partes y hagamos un poco de historia de la primera, que no por conocida, dejaremos de tratar.
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