La quema de los males del año, una tradición olvidada en la comarca de Campoo
De él se puede decir que en la noche vijanera (noche vieja) renace de sus propias cenizas. Este es un personaje viajero, burlón, criticón, desvergonzado, parlanchín, engañador, enredador de los asuntos amorosos y un sin fin de adjetivos que se le puedan dar a un personaje que no es aceptado por su comunidad.
Esta nevera se encontraba instalada en la actual calle Ciudad Jardín. Se cedieron los terrenos de La Nevera para la construcción de casas para empleados de la Sociedad Española de Construcción Naval. En ese montículo, con una altitud de 857 metros, latitud= + 43° 00 '05", longitud= - 4o 08' 14', y acceso por el Camino Real (actuales Avenida Castilla y Avenida del Puente de Carlos III) se conservan la Travesía La Nevera y la calle La Nevera. Esta última termina actualmente en la Plaza de la Libertad, llegando anteriormente hasta la actual Ciudad Jardín. Toda esta zona ha sufrido una fuerte urbanización y no quedan restos visibles de la nevera. Permanece tan sólo en el recuerdo de los más mayores haber visto el pozo y una nevera de farmacia, donde se guardaban los medicamentos preparados por los farmacéuticos, y la práctica de tirarse con el trineo por la ladera del Gurugú hacia la fuente de Sorribero (actual Parque de Cupido).
Cuadernos de Campoo
Época II. Año IV. Número 8. Enero 2011 (ver / descargar pdf)
Cuadernos de Campoo es una publicación de la Casa de Cultura “Sánchez Díaz”
Equipo asesor: Jesús Allende Valcuende, Manuel García Alonso, Javier González Díez, Daniel Guerra de Viana (Coordinador), Joaquín Gutiérrez Osés, Mª Elena Marchena Ruiz, Encarnación-Niceas Martínez Ruiz
Fotografía de cubierta: Jorge Fernández Bolado
La historia del traje popular en cualquier país ha estado relegada a un plano secundario, y hasta épocas recientes no ha tenido importancia histórica. No obstante y hacia los años 50, la etnografía, separada de la antropología, ha empezado a realizar estudios completos sobre el traje regional en diferentes épocas y a través de innumerables fuentes, orales, escritas o iconográficas. Lo realmente interesante es poder definir con precisión los atuendos que se han usado a lo largo de la historia, para intentar aproximarnos al significado de su uso y su trascendencia cultural.
La comarca campurriana aún conserva, en los inicios del siglo XXI, el valioso patrimonio oral. Y, concretamente, una de sus páginas más importantes: el Romancero. Si bien en otro momento tuve la oportunidad de reseñar la importante contribución de Campoo a la tradición oral (Valiente, 2003), ahora es el turno de sus protagonistas. Se presenta a lo largo de las páginas sucesivas uno de los romances más difundidos en España. Se trata del romance-tipo "Virgen Pura", conocido tradicionalmente como "La Virgen y el Ciego" o "La fe del ciego".
(1)La catalogación y el estudio del patrimonio etnográfico es, sin duda, una tarea necesaria y fundamental. Especialmente en lo relativo a la cultura inmaterial, ya que debido a su propia esencia, es la más susceptible de perderse (2). Uno de sus capítulos principales es la tradición oral y, dentro de ella, el estudio del Romancero. Su investigación ha sido abordada desde diversas perspectivas y evolución (3). A pesar de que el primer texto romancístico que se conoce en la Península Ibérica hasta el momento data de 1421 (4), habrá que esperar casi dos siglos, con el desarrollo de las disciplinas científicas, para que el estudio del Romancero de tradición oral en la Península sea una realidad irrefutable. Dos siglos más para el comienzo del estudio del Romancero de tradición oral en Cantabria. Y a la segunda década del siglo XX para la recogida de los primeros textos romancísticos en tierras campurrianas.
INTRODUCCIÓN
En este trabajo pretendo hacer algunas reflexiones acerca de los significados del don y el contradón en las comunidades rurales tradicionales. Para ello estableceré las conexiones existentes entre la lógica del don y el contradón y lo que en otro lugar he denominado la "lógica social del complejo doméstico-comunitario" y su correspondiente "subsistema simbólico-ideacional'' (Montesino, 1995a), sobre los cuales, a mi juicio, se asentaban las formas locales de explotación y sus fundamentos productivos y reproductivos, así como los vínculos morales y sociales de las personas y los grupos domésticos que conformaban el tejido comunitario de las comunidades rurales de la Cantabria tradicional y, por consiguiente, también del ámbito campurriano, durante la primera mitad del pasado siglo, período en el que los vestigios del viejo orden tradicional existentes en el nivel microsocial aún coexistían con los cambios macrosociales que se estaban produciendo en los espacios agrarios como consecuencia de los procesos de modernización e inserción (subsundón formal y real) de la agricultura tradicional en el nuevo modelo capitalista de desarrollo agrícola.
El desarrollo de Reinosa fue lento, con altos y bajos, con variaciones notables, según las causas que originaban su crecimiento. Si encabezar una Merindad fue consecuencia de un primer despegue en el que influyó una mayor actividad de la agricultura y la ganadería de la comarca, le siguió el asentamiento de sus ferias y mercados y, posteriormente, las instalaciones artesanas que abastecían a la Merindad. Ya en el siglo XVIII, el tráfico carretero y la minería de la comarca abrieron nuevas posibilidades a la expansión, como se abrieron también nuevas vías al exterior.
INTRODUCCIÓN
La identidad ha pasado a constituir un concepto nuclear de las ciencias sociales en los últimos años. Aunque como disquisición metafísica está unida a la filosofía clásica, la positivación del concepto se ha llevado a cabo en el siglo que acaba de terminar de la mano de la antropología y de la psicología social que han conferido al mismo una singular capacidad aprehensiva. Todos los seres humanos necesitamos construir las muchas identidades que proyectamos en nuestra vida social y que son parte indisoluble de nosotros mismos. Tenemos la sensación de estar integrados en numerosos grupos: la familia, el barrio, el pueblo, la ciudad, el municipio, la comarca, la región, el país, la iglesia, la institución educativa, la empresa, la asociación, el partido, el sindicato, etc.
André Malraux dijo que el siglo XXI sería fundamentalmente un siglo religioso o no será nada. Los análisis que se llevan a cabo en nuestro tiempo sobre el fenómeno religioso nos llegan desde la sociología y son fundamentalmente de carácter positivista. La religión interesa como fenómeno en relación con otros muchos desvinculado de la filosofía y sobre todo, de la teología. Es un hecho objetivo que la religión, la cultura y la sociedad son realidades profundamente vinculadas entre si. En su análisis no puede prescindirse del contexto sociocultural, de su conexión con el poder político y la realidad civil. Esto es evidente en relación a la religiosidad popular en general y, cómo no, a la que se dio y se da en el entorno de Montesclaros.
INTRODUCCIÓN
La situación histórica, geográfica, social y económica que antaño vivió la comarca campurriana, ha sido la causa por la que los remedios medicinales populares han estado muy arraigados entre la población y han mantenido su vigencia hasta mediados del siglo XX.
Los conocimientos curativos constituyen un apartado más de la tradición popular que es necesario preservar del olvido para poder estudiar y admirar mejor en su conjunto la cultura rural de la zona.
En la pequeña villa que era Reinosa a últimos del siglo XIX, se dio la circunstancia, con efectos de providencia, de reunirse un grupo de campurrianos, nativos unos y otros residentes, con cierto nivel cultural en artes y letras, principalmente, que sitúa a Reinosa en un destacado puesto dentro de Cantabria, en este terreno, según acertada observación de José María de Cossío en su obra "Rutas Literarias de la Montaña". Muy relacionados con la capital, algunos fueron asiduos colaboradores de la prensa provincial, otros en actividades artísticas y en cuantas obras de carácter cultural se emprendían, llegando varios de ellos a justificar una importante situación a escala nacional.
NOTA PRELIMINAR
El hecho de poner este título puede parecer un poco pretencioso y, sin duda, lo es. En primer lugar porque no hay un modelo, ni una forma de coger el instrumento exclusiva nuestra y, en segundo lugar, porque va a resultar difícil captar las características comunes, dentro de una rica individualidad, tanto de lo constructores como de los tañedores.
Decía en mi libro anterior, REINOSA Y LA MERINDAD DE CAMPOO, que la leyenda ha sido más generosa en datos sobre nuestra comarca que la propia historia y citaba algunos personajes de la obra "Población Eclesiástica de España y Noticias de sus Primeras Honras", en la que sus autores nos cuentan cosas tan peregrinas como que "Sibyla Eritrea, hija de Noé, mujer y hermana de Jafet y madre de nuestro Patriarca Tubal (...) vivió los últimos tercios de su vida en España con su hijo Thubal y la tenemos enterrada en la villa de Reynosa, dentro de los cántabros, que era lo primero y más poblado que había entonces".

EL YANTAR COMO DELEITE
Si el simple hecho de tratar el tema de la comida en su más recta y simple acepción, que es nuestro deseo, nos trae a la mente, como una tentación, el señuelo de un banquete o de una cuchipanda, no vamos a desperdiciar la ocasión de referirnos a alguno de los casos que hicieron historia, y lo haremos seguidamente:

En los puertos pertenecientes a nuestra comarca campurriana, existen más de cien cabañas pastoriles, la mayoría en buen estado de conservación, siendo también considerable el número de ellas, que a lo largo del tiempo han ido desapareciendo, no quedando en la actualidad más que las ruinas.
"Cuervos pa arriba, pastor buena vida; cuervos pa abajo, pastor boca abajo"
(refrán popular aguayés)
LA IMPORTANCIA HISTÓRICA DEL PASTOREO
Es una constante histórica de las tierras de esta antigua merindad el gran peso de la ganadería. El sostén de sus habitantes, el origen y desarrollo de sus plazas y villas, han tenido que ver con el pastoreo y las ferias de ganado. Reinosa, Aguilar, Ruerrero o Soncillo muestran en sus calles y plazas la evidencia de esto (1), y los pueblos campurrianos permiten aún comprobar en sus corrales, callejas, cerraduras y veredas la misma realidad.

Los escritores que se han ocupado del tema de la caza, sobre todo si a la vez que investigadores son aficionados a este deporte, suelen ser indulgentes al tratar el tema de los cazadores furtivos, que, como dice Hoyos Sainz, "son los cazadores primitivos y naturales, el enemigo admirado y envidiado por el cazador de alcurnia". De ellos se ocupó el Conde Yebes en su obra Veinte años de caza mayor y el poeta Villalón les dedicó un poema.
En esta nuestra revista y en su número 15, se publicaba un estudio de Don José Calderón Escalada titulado “Lenguaje popular de la Merindad de Campoo”, hasta entonces inédito. Se trata de lo que él consideró como un estudio preliminar, y así lo hace constar, y que comprendía en el primer capítulo entre la totalidad de la obra que consta, además, de un vocabulario como segundo capítulo; el tercero está dedicado a los toponímicos más usuales y en el cuarto al “Refranero de la Merindad de Campoo”, que fue publicado en el número ocho de esta misma revista.
LA TRADICIÓN DEL PASTOREO DE MONTAÑA
Dentro del ámbito rural de Cantabria, y así lo confirman las fuentes históricas desde la Edad Media, la ganadería ha sido pilar de la economía de los pueblos. Determinadas zonas de montaña, marcadas por fuertes contrastes térmicos estacionales y dotadas de pastos alpinos y prealpinos, han sido secularmente explotadas por el pastoreo extensivo de bovinos autóctonos y otros ganados (ovino, caprino, caballar y de cerda). Estas zonas altas de pastos, conocidas como puertos de pastoreo, han sido y son especialmente favorables para la ganadería extensiva y, para su aprovechamiento, muchos de ellos cuentan con antiguas ordenanzas que, actualizadas en algunos casos (Áliva, Mancomunidad de Campoo-Cabuérniga), han regulado, a lo largo de los siglos, los pormenores e incidencias de su usufructo.
La ganadería en Campoo tuvo siempre mayor trascendencia económica que la agricultura. La calidad de los pastos y el clima fueron la causa primera de su desarrollo, lo que posibilitó a los ganaderos de la región el obtener magníficos ejemplares dentro de la variedad de modalidades, especialmente de muletas, potros y terneros, que constituyeron la base de la comercialización dentro del ganado campurriano; sin embargo, aun cuando el vacuno, mular o caballar, fueron objeto principal de la compraventa, son de considerar también las variantes de lanar, cabrío y de cerda.
En Campoo, como en la mayor parte de las regiones de España, se han venido practicando estos ritos desde la más remota antigüedad, en fechas que podían cambiar de unas a otras, aunque no tuvieran en todas la misma duración, pues en algunas comarcas el tiempo previsto se reducía a la noche precedente a la festividad de San Juan en la que se trataba de recoger cuantas manifestaciones conocemos a este propósito.
LA ETIMOLOGÍA
El año 1910 aparece por vez primera la palabra marza, en un diccionario de la lengua española, que daba dos acepciones de la misma:
a) copla que en la Nochebuena, en el Año Nuevo y en la de los Santos Reyes, van cantando por las casas de las aldeas, por lo común en la corralada, unos cuantos mozos solteros.
b) obsequio de manteca, morcilla, etc., que se da en cada casa a los marzantes para cantar o para rezar.
Una de las manifestaciones más interesantes entre las costumbres de Cantabria, está reflejada en las reuniones que tenían lugar en las cocinas de nuestros pueblos bien acogiéndose a la buena disposición de ciertas familias acreditadas o a la de algunos vecinos con posibilidades para hacer este tipo de recepciones y aguante suficiente para cargar con las molestias de rigor.
Los usos y costumbres populares en la Merindad de Campoo han experimentado en la segunda mitad de este siglo una transformación tan profunda, que a las nuevas generaciones se les hace difícil imaginar los aspectos más representativos de la vida tradicional rural.
INTRODUCCIÓN
Una de las manifestaciones más características de la comarca campurriana, dentro del folclore representado por la música, el canto y el baile, es la figura de la panderetera que, aunque es un personaje presente en toda Cantabria y en la mayor parte del norte de España (se extiende por León, Zamora, Salamanca, hasta el centro de la meseta, según Hoyos Sainz), es sin embargo en Cantabria y Campoo donde adquiere un relieve especial. La panderetera no es simplemente una mujer que toca un instrumento, sino que a su ritmo canta unas coplas que, en muchas ocasiones, ella misma ha compuesto. La figura de la panderetera es una institución que tiene una acusada personalidad dentro del folclore local.
En el libro de sesiones del Excmo. Ayuntamiento de Reinosa, correspondiente al año de 1879, que, milagrosamente, persistió tras el incendio de 1932, se recoge un informe del Alcalde acerca de las gestiones realizadas, en relación con las ya inmediatas Ferias y Fiestas de San Mateo, refiriéndose a los fuegos artificiales que había encargado a Palencia (no Valencia) y al contrato pendiente con los dulzaineros de Frómista “por si quieren venir a tocar a dicha Feria por la retribución de sesenta pesetas".
De entre la extensa y variada producción del Duende de Campoo, en la que se pueden encontrar novelas, obras teatrales, poesía, artículos costumbristas, reflexiones de temas variados y hasta algún guión de cine, podemos destacar por su interés, tanto de investigación como de conservación de la memoria colectiva de las gentes del valle de Campoo, los artículos, de carácter fundamentalmente histórico y etnográfico, que escribiera para la revista FONTIBRE, editada por la Junta de Trabajo de la Casa de la Cultura "Sánchez Díaz" de Reinosa, y que entre Septiembre de 1956 y Julio de 1963 contribuyó decisivamente a estimular el interés de los campurrianos por los temas de su propia tierra.
Terminábamos el artículo anterior haciendo referencia a dos puntos importantes referente a nuestro folklore : la asignatura pendiente que tenemos los cántabros en general y los campurrianos en particular en cuanto a un estudio profundo y la confirmación de que realmente somos un pueblo cantarín.
Este segundo punto se confirma con los muchos grupos que en Reinosa han existido de coros, rondas, rondallas, grupos de baile etc.
INTRODUCCIÓN
Suano (1) es una población con características propias de aldea y pedanía que pertenece al Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso (Cantabria) y depende del partido judicial de Reinosa. En el valle de Campoo, bajo las faldas de la sierra de Híjar, a 929 metros de altitud, los campurrianos de Suano han experimentado la transformación de la vida considerada tradicional en favor del desarrollo tecnológico y de la emigración. Se trata de una circunstancia vital generalmente interpretada desde la antropología social como conflicto entre tradición y modernidad (2).
Os hablo aquí del tiempo en que, siendo muchachos, íbamos a la escuela; del tiempo que querríamos volviese, pero que es imposible. De las ilusiones, de las esperanzas que llevábamos en el corazón; de nuestra inocencia; de las luciérnagas, que creíamos estrellas, porque era muy pequeño nuestro mundo y estaba muy bajo nuestro cielo.
El escritor italiano Giovanni Mosca ponía estas palabras al comienzo de un bello y poco conocido libro escrito a mediados del siglo que ahora termina, cuyo título original, "Riccordi di Scuola", he querido poner al frente de estas pocas líneas evocadoras de lo que fueron las escuelas y la educación por tierras campurrianas hasta hace no más de un par de generaciones.
LA CASA Y SU CONTEXTO.
La arquitectura, especialmente la popular, nace atendiendo a los condicionamientos de la zona donde se enclava y como respuesta a las necesidades de uso de sus habitantes. Aquí aparece en primer término, el reducto arquitectónico más ligado al hombre.
INTRODUCCIÓN
Dice Enrique Franco en un artículo escrito en “Fontibre, revista de Campoo” editado por la Casa de Cultura Sánchez Díaz de septiembre de 1956 “...Un hombre va por el camino. De pronto rompe a cantar. Triste o alegre, según su estado de ánimo. Lo que el hombre canta es algo que ha escuchado cantar a otros... pero cuando él canta lo que aprendió de otros pone matices personales y ocasionales. Pone el timbre de su voz, distinta a las demás, como la huella digital del sonido, pone además la especial cadencia de su manera de hablar..... Pero el hombre del camino es, consciente o inconscientemente, capaz de convertirse en instrumento musical, capaz de producir música, capaz de establecer un orden entre los sonidos que produce su manera de sentir y de pensar...... El hombre del camino hace música por espontánea necesidad y dentro de un estilo que le impone el tiempo, las fuentes donde las aprendió, el lugar donde nació y vive y los sentimientos de su propia intimidad......
INTRODUCCIÓN
Es muy común que todos conozcamos a nuestros padres, y también a nuestros abuelos; ya más rara es la referencia a los bisabuelos, y muy difícil la de tatarabuelos, sobre todo si ha de transmitirse por vía oral. Hasta aquí o más allá, la inutilidad aparente de toda búsqueda nos desanima y desinteresa sin más.
Hace veinte años, tuve la suerte de rescatar una colección de documentos familiares en una vivienda de Loma Somera, que llevaba al menos otros veinte deshabitada, y los papeles estaban metidos en un viejo arcón. Es la casa de mis abuelos maternos.
INTRODUCCIÓN
El canto y el baile constituyen una actividad que nace con el hombre, que es consustancial a él. Se puede afirmar que no existe ni existió pueblo que de alguna manera no use la música en alguna de sus variantes o para una u otra actividad, y desde tiempos muy remotos se vio el beneficio que sobre el hombre ejerce. Ya los griegos hablaban del “Men sana in córpore sano” creyendo a la música buena para la primera junto a las matemáticas en la que se basa en gran parte, y el deporte para la segunda como ya sabemos puesto que nos dejaron las olimpiadas de las que también existía las musicales de cantores y tañedores de instrumentos, aunque éstas menos conocidas.
EL MOVIMIENTO BALNEARIO DE FINAL DE SIGLO.
A mediados del siglo XIX, el norte de la península vive el auge de los balnearios. Varios factores explican este fenómeno.
Los primeros "balnearios de ola" de la costa, que se habían establecido imitando los focos franceses de más renombre (Bayona, Biarritz), vivieron una coyuntura expansionista favorecidos por las revueltas que se desarrollaban en el país vecino y por la aparición del cólera en 1848, lo que desvió hacia nuestro país a numerosos clientes de elevado status social. La reina Isabel II acudía a Ontaneda a tomar las aguas; miembros de la familia real recalaban en nuestra región cada vez con mayor asiduidad, y con ellos una aristocracia y burguesía deseosas de imitar sus hábitos.
Haciendo uso de una expresión actual, podríamos decir que los Carnavales han sido siempre muy controvertidos. Es evidente su origen pagano, pues entre otros precedentes, todos similares, se le asigna el de las Saturnales romanas. Su introducción en las costumbres de los pueblos europeos es bien patente y las religiones, digamos el cristianismo, trataron de hacer desaparecer, o al menos desfigurar, el carácter lascivo de sus prácticas, lo que dio lugar a la curiosa y aparente incoherencia de hacer coincidir, en alguna forma, sus calendarios. La etimología de la palabra carnaval nos lleva a la expresión "quitar la carne", que es como si se tratara de una despedida a los goces de la carne por la llegada de la Cuaresma, siguiendo un criterio católico; pero es evidente que el Carnaval significa, de algún modo, admitiendo las acepciones que se le han atribuido tradicionalmente: "fiesta de la locura y jarana", "fiestas de libre albedrío" y, también, "del desahogo sensual".Sin duda el valle de Aguayo -o los Aguayos como se llegó a decir- forma parte del área física y cultural campurriana. Pertenece a la misma zona de tierras altas y clima continentalizado que el resto de la comarca. Históricamente perteneció y pertenece a la vieja Merindad de Campoo formó parte destacada de la Hermandad de Cinco Villas en lo civil y de ese arciprestazgo en lo religioso y su habla popular lo diferencia con claridad del montañés fuera del área de virtualidad de la h aspirada inicial y lo entronca con el habla campurriana.
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