arte

Nueva taxonomía del fetiche

Ricardo González García

NUEVA TAXONOMÍA DEL FETICHE
Exposición del 24 de enero al 1 de marzo de 2014

CATÁLOGO
Edita: Consejería de Educación, Cultura y Deporte
Textos: Óscar Alonso Molina, Ricardo González García, Fernando Zamanillo Peral
Diseño Gráfico, maquetación y fotografías: Cristina del Campo
Traducción: Diálogo Traducciones
Impresión: Gráficas Copisán
Depósito Legal: SA-29-2014
ISBN:978-84-6168156-3
 

Los pintores campurrianos en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes

Teodoro Pastor Martínez

La creación de las exposiciones nacionales de Bellas Artes fue el elemento dinamizador para la promoción del arte y los artistas, pues los circuitos anteriores, ya obsoletos y con poca ayuda, se habían desarrollado en torno a los focos del poder, la Iglesia, la Corte, la nobleza y la aristocracia, ya en decadencia en sus encargos.

Ricardo González García

Ricardo González García

Ricardo González: imposible taxonomía de un artista

Descarado. 2010.  Serie psicoretratos robot. Óleo y esmalte sobre lienzo 73 x 60 cm«Mas, no obstante, cuanto más complicado y evasivo sea un estilo más nos estimulará a la exploración y en mayor medida nos recompensará con el éxito de alguna iluminación».
Maneras de hacer mundos, Nelson Goodman, 1978

«Todo su camino es una búsqueda de similitudes: las más mínimas analogías son solicitadas como signos adormecidos que deben ser despertados para que empiecen a hablar de nuevo».
Las palabras y las cosas, Foucault, 1966

 

www.regalodenavidad.com

Alberto Gallo

Edición: 1ª ed.
Fecha Edición: 11/2001
Textos: Alberto Gallo
Ilustraciones: Alberto Gallo 
Prólogo: José Antonio López Hidalgo
Descripción: 90 p. il. col. 33x25 cm
Encuadernación: cart.

Patachín y el desfile de carrozas fantásticas

Alberto Gallo

Edición: 1ª ed. Edición de 1000 ejemplares numerados del 000 al 999 y firmados por el autor
Fecha Edición: 06/2003
Textos: Alberto Gallo
Ilustraciones: Alberto Gallo 
Prólogo: Daniel Guerra de Viana
Descripción: 98 p. il. col. 33x25 cm
Encuadernación: cart.

José Luis Vicario

José Luis Vicario

Una sola verja o el esmeril estéril
 
«No = si, por los cojones.»
«Fíate de la virgen y no corras, ya verás que ostias te llevas.»
«Cuidaos ajenos, de los cojones cuelgan.»
 
Este grupo de obras fueron exhibidas en el Museo de Bellas Artes de Santander con el título El so­porte foramontano. La muestra constaba de varias series de piezas realizadas entre 2007 y 2009. Tanto los materiales empleados en cada una de las series, como las proporciones, las referencias y las inten­ciones se adecúan a unas necesidades específicas y diferenciadas. De tal modo, aparecen resoluciones en piedra, plata, madera, tela, espejo y distintos ob­jetos de uso cotidiano. Todas las esculturas disponen de una pretendida intención rural y utilitaria. Ante tanta y frecuente «virtuosidad» virtual estas piezas intentan basarse en una presencia atávica y una perspicacia furtiva.

Nacho Zubelzu

Nacho Zubelzu

El arte de la naturaleza
"Para que las cosas te asombren hay que pensar como un niño"
 
Era el año 2000, la exposición en el Museo de Bellas Artes de Santander. Eran los juegos formales sobre los metacrilatos "cristalizaciones"; pincela­das y ralladuras, un juego desde el enfrentamiento entre el espacio interior y el exterior, entre el autor y el espectador. Una especie de escritura de significantes icónicos, tapar la nada que invade el metacrilato frío con formas figurativas, olas, flores, corazones... Hecho a mano sintiendo el gesto y el dedo del artista, una textura guillotinada desnu­dando su interior. En algunas obras ya se insinúan rayas o raspaduras que sugieren pelo, hierba o paja. Siempre entre la figuración y la abstracción, una constante en mi trabajo, llegando o recurriendo a la segunda a través de la primera.

José Aja

José Aja

El desollamiento de Marsias I 1998. Colección Ministerio de Industria, Madrid.José Aja ha derivado desde una pintura abstrac­ta gestual hasta una poderosa determinación figurativa en la que mantiene un mismo tono violento: " [...] desde sus pinturas muertas (dead painting), abandonadas en el caldo primigenio de la indiferenciación, por medio del sacrificio del fauno, de la tensión con lo dionisíaco, a este renacer de un principio ordenador como esencia de lo vital". Se pasa de una comprensión de la pintura como cuerpo que se deshace en la serie inspirada en el desollamiento de Marsias de Tiziano, a una figu­ración cruda, gracias a la recuperación de la experiencia de su entorno, esto es, en un proceso ele­mental pero complejo que supone aprender a mirar lo cercano y, al mismo tiempo, tratar de emplazar los acontecimientos con los que los mass-media nos bombardean. El tema funciona como impulso de la pintura, como detonante de un gesto nuevo. Ángel Gabilondo señaló, en torno a la pintura de José Aja, que pintar es un acto peligroso, "un gesto aún raro, extremo, una violencia que para empezar, se ejerce sobre uno mismo. Se trata más bien de un sumergirse en esa línea en la que necesariamente se juegan la muerte y la vida, la razón y la locura, una línea en la que uno se halla ya implicado".

Chelo Matesanz

Chelo Matesanz - Juan Carlos Román

La mariposa ahogada en el tintero (.... cómo sobrevivir en la penumbra cultural)

 
... Bajó el bachiller Botelus por la rúa de los Balcones, saludando a diestro y siniestro, abriendo las blancas manos sobre el pecho por si alguien salía a admirárselas, sil­bándole a un perro, canturreando ejemplos de Quintiliano, a veces la flor latina del retórico interrumpida por un regüeldo aguado y áspero del conejo en salmorrillo del almuerzo...
(A. Cunqueiro, de "Vida y fugas de Fanto Fantini")
 
Recientemente visité una exposición en un cono­cido y cercano centro de arte. Era un proyecto de un prestigioso comisario, y similar a otras muestras que podemos ver en espacios artísticos de catego­ría parecida. No se si porque me acerqué a alguna de las obras con ciertos prejuicios basados ya en la experiencia, o por qué, pero la cuestión es que me sentí cansada (la verdad) y hastiada de ver lo mismo una vez más (aunque reconozco que para estas cosas, cada vez voy teniendo más sentido del humor). En una sala estaba prohibido entrar, tenías que descalzarte para llegar a contemplar algo al fondo, en otra había que pedir un permiso y lue­go te prestabas a un juego "muy divertido" en el que el "portero" (que creía también formar parte de la obra) te podía cerrar la puerta en diferentes habitaciones. Si eras admitida, debías prestarte a ser encerrada... No acepté las reglas, ya que las ex­periencias que "otro" tiene del arte o de la vida, no deseo "sentirlas" físicamente en mi propia carne. No quiero subirme a una noria para saber lo que es el vértigo, ni quitarme el aire para saber lo que es morir ahogada, y sobre todo sin que sirva para nada.

Julián Santamaría

VV. AA.

Cuando uno conoce a Julián Santamaría le re­sulta abrumador el bombardeo constante de datos, citas, enumeración de amistades, críti­cas, reseñas y alabanzas que se suceden en un au­tomatismo frenético como incontestable carta de presentación sobre su obra. Son tantas y tan rele­vantes las personas de las que habla, que al final acaba pareciendo normal que te cuente, por ejem­plo, que una vez coincidió con Julio Cortázar en una fiesta y que éste le felicitó por el diseño de uno de sus carteles que, por supuesto, conocía. Así, como si nada.
Distribuir contenido