Julián Santamaría

VV. AA.

Cuando uno conoce a Julián Santamaría le re­sulta abrumador el bombardeo constante de datos, citas, enumeración de amistades, críti­cas, reseñas y alabanzas que se suceden en un au­tomatismo frenético como incontestable carta de presentación sobre su obra. Son tantas y tan rele­vantes las personas de las que habla, que al final acaba pareciendo normal que te cuente, por ejem­plo, que una vez coincidió con Julio Cortázar en una fiesta y que éste le felicitó por el diseño de uno de sus carteles que, por supuesto, conocía. Así, como si nada.

La otra orilla

Isi Raider

La otra orilla
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Fecha Edición: 12/2008
Publicación: Isi Raider (Isidro Miñón García) 
Descripción: 110 p. 21x15 cm 
Encuadernación: rúst.

Los deportes de invierno en Reinosa en el siglo XX

Florencio Casuso Charterina

1933. Marcelino Salceda practicando esquí en le parque de Las Fuentes
LOS INICIOS
Las gentes de Reinosa y su comarca, unidas desde siempre a las inclemencias de los temporales de nie­ve, han sabido ver y apreciar la parte buena y bella del blanco elemento, que les permite practicar los apasionantes deportes de invierno. En este artículo se ha incluido el esquí, en sus modalidades de alpino, fondo, y saltos y el tiro de trineo con perros.

¿A que llamamos Campoo? Reflexiones sobre el paso de "territorio" a realidad jurídico administrativa en la Edad Media

Javier Ortiz Real

En la documentación más antigua que se conserva correspondiente a los siglos IX y X aparece ya Campoo como un ámbito territorial y poblacional plenamente definido, distinto y apartado de otros ámbitos limítrofes como es el de las Asturias de Santillana, Liébana o Castilla, a través de referencias documentales a "territorium de Campo"; "territorium de Campo Pau"; "urbe Campodii"y otras como "Campo Patenti"(1). Ello supone por tanto que en torno al año mil de nuestra era existía una configuración propia que la misma documentación permitirá conocer en su realidad jurídico administrativa durante los siglos posteriores y que responde a una personalidad de rasgos físicos distintos al resto de la región tanto por su orografía cuanto por su clima, diferenciado del de la zona costera de Cantabria (2).

La estación de la RENFE

Cuadernos de Campoo

La construcción de la red de ferrocarriles fue una de las gestas económicas del siglo XIX. Símbolo de la Revolución Industrial y para­digma de modernización, supuso un extraordinario esfuerzo colectivo cuyas consecuencias alcanzaron a todos los niveles de la sociedad. Como iniciati­va empresarial resultó, en la mayoría de los casos, un ruinoso fracaso, debido a la enorme cuantía de las inversiones y los insuficientes ingresos logra­dos tras la puesta en explotación. Su aportación al proceso de industrialización también es objeto de controversia, debido a la necesidad, más o me­nos justificada, de recurrir a inversores, tecnología y suministros extranjeros que no favorecieron el adecuado desarrollo de la industria nacional. La línea férrea que unió la localidad de Alar del Rey con Santander no fue una excepción. La compañía adjudicataria, Compañía del Ferrocarril de Isabel II, tras poner en funcionamiento la totalidad del re­corrido en el año 1866, terminó en quiebra, siendo incautada por el Estado y otorgada la concesión posteriormente a otra empresa, la Nueva Compañía del FC de Alar a Santander, para acabar, finalmen­te, integrándose en RENFE en el año 1941. A pesar de todas estas vicisitudes, la valoración incuestio­nable es que Reinosa no sería lo que es si el ferro­carril no hubiera llegado a la ciudad.

Los oficios en Campoo a mediados del s. XVIII

Encarnación-Niceas Martínez Ruiz

¿Ha cambiado mucho la actividad profesional de los campurrianos desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros días? Sin duda, las mayores transformaciones, aquí como en otras comarcas, se han producido a lo largo del siglo XX. Pero su quehacer cotidiano no se diferenciaría demasiado del de nuestros abuelos, a comienzos de siglo, salvo que éstos ya disfrutaban de nuevos adelantos técnicos como el ferrocarril o la incipiente energía eléctrica, por ejemplo.

Bolos en Campoo

Miguel Ángel Sáiz Barrio

INTRODUCCIÓN
Seguramente la principal manifestación lúdica, de cualquier civilización conocida, se ha expresado a través del juego. Individual o colectivamente, sus in­dividuos, valiéndose de los elementos y espacios más simples encontrados a su alcance, se las han ingeniado para transfor­marlos en diversos artilugios y campos para su divertimento.
El primer humano que arrojó un canto, con la intención de ejercitar su puntería sobre un tronco, palo, piedra, etc., puso en marcha un entretenimiento que con el devenir de los tiempos, derivaría en las diversas modalidades bolísticas.
En las aldeas de la Merindad de Campoo, este primitivo es­parcimiento orientó a sus moradores, fundamentalmente hacia dos fórmulas de práctica del juego de los bolos: el pasabolo-tablón y, en especial, el predominante bolo palma o montañés.

Aproximación al estudio de una familia de Cuena (Valdeolea) en el siglo XVIII

Irene Bohigas Brígido

ANTECEDENTES
Desde mediados de los años ochenta mi familia ha sido depositaría de la copia de un testamento, datable en el siglo XVIII por las características orto­gráficas y lingüísticas del documento.
Las personas causantes y beneficiarías guardaban relación con el pueblo de Cuena, perteneciente al Valle de Valdeolea, perteneciente desde 1833 a la provincia de Santander, actual­mente Cantabria; en el siglo XVIII se incluía en los territorios go­bernados desde la ciudad de Burgos, como se refleja en la do­cumentación complementaria.

Nuestra Señora la Virgen de Labra, patrona del Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso

Nicanor Gutiérrez Lozano

Edición: 1ª edición
Fecha Impresión: julio de 2011
Publicación: Cantabria Tradicional, S.L. Ramón Villegas López 
Descripción: 112 p. il. 21x15 cm 
Encuadernación: rúst.
ISBN 13: 978-84-938220-5-7

Señores y señoríos en el valle de Aguayo

Manuel García Alonso

EN LOS COMIENZOS

El valle de Aguayo, conformado por la suma de las dos antiguas jurisdicciones de las villas de San Miguel y Santa María, ha ofrecido ya alguna evidencia arqueológica y documental del origen medieval de los actuales núcleos de población. La primera noticia procede de un documento del siglo XII en que la reina Urraca cede los "monasterii" de San Lorenzo de Pujayo y de San Miguel de Aguayo. En 1245 una carta firmada por el rey Fernando III de Castilla, recoge la existencia en Aguayo de tal monasterio -iglesia- de "Sancti Michaelis que est situm in villa de Aguayo cum omnibus coloniis suis et omni hereditate" , al renovar un privilegio concedido por su abuelo Alfonso VIII a San Lorenzo de Pujayo, monasterio y alberguería a la cual pertenecía el citado de San Miguel (1).

Distribuir contenido